La información es poder. Da igual que sea para tomar mejores decisiones o conocer más a fondo un ámbito que nos interese: el simple hecho de investigar debería servir para reducir la desinformación, ¿no? Sin embargo, un nuevo estudio parece revelar todo lo contrario: investigar por nuestra cuenta puede llevarnos a ser un poco más conspiranoicos de la cuenta.
A la hora de hacer una consulta por Internet, es posible que muchas veces no encontremos información de calidad. Y es que contrastar datos puede volverse toda una odisea, sobre todo si no sabemos cómo o dónde buscar.
El estudio, publicado por Nature, sostiene que el uso de motores de búsqueda (como Google o Bing) para investigar conspiraciones puede aumentar la probabilidad de que alguien las crea. El causante de esto son los llamados “vacíos de datos”.
Según aclara Joshua A. Tucker, uno de los autores del informe, la premisa era la siguiente: ¿qué ocurre cuando encontramos un artículo en Internet y queremos verificar los datos que nos muestra a través de un motor de búsqueda como Google?

El experimento comenzó a finales de 2019 y en el participaron unos 3.000 estadounidenses. Durante la muestra, los participantes se dedicaron a evaluar la exactitud de varios artículos, todos publicados en un período de 48 horas y sobre temas bastantes controvertidos (las vacunas de la COVID 19, eventos climáticos, la destitución de Trump, etc). Después, se animó a la mitad de los participantes a verificar dichos artículos. El resultado fue el siguiente: aquellos que buscaron información por Internet tenían un 19% más de probabilidad de calificar como verdadero un artículo falso.
La aparición de la IA generativa y los modelos lingüísticos tampoco parecen mejorar la situación. Zeve Sanderson, coautor del estudio, añadió que la forma en la que se buscaba información era clave. El 77% de las personas que empleaban los términos falsos en sus búsquedas obtuvieron información errónea como primeros resultados. Al final, los motores como Google tienden a mostrar información similar a las palabras o frases que utilices en tus búsquedas.
En esta situación, se necesita que las grandes tecnológicas se impliquen para solucionar el problema. Google es uno de los mayores motores de búsqueda del mundo, pero sigue sin ayudar a los usuarios a distinguir lo falso de lo verdadero.