La NASA calcula ahora que poner en marcha una Starship lunar de SpaceX para una misión a la Luna podría requerir unos 22 lanzamientos de apoyo solo para llenarla de combustible en órbita terrestre. El dato lo citó Charlie Precourt, integrante del Aerospace Safety Advisory Panel de la NASA, y está entre las estimaciones más altas que se han escuchado hasta ahora sobre la arquitectura lunar de SpaceX.
Ahí es donde aparece el choque con SpaceX. Precourt habló de “alrededor de 22 vuelos”, pero Elon Musk salió a desmentir esa cuenta y sostuvo que la cifra real debería moverse “entre 6 y 8” misiones. El desacuerdo no tiene que ver con el trayecto a la Luna como tal, sino con todo lo previo: la Starship que haría de módulo de alunizaje no puede salir de la Tierra con los tanques a tope y, además, cargar con toda la masa que exige la misión.
De ahí que SpaceX plantee una secuencia de lanzamientos de naves cisterna encargadas de llevar oxígeno líquido y metano a órbita, ya sea a un depósito orbital o directamente al vehículo lunar. Y no, no serían vuelos calcados entre sí. Algunos servirían para colocar el propio módulo de alunizaje, otros para repostarlo y otros para cerrar toda la logística que implica cargar combustible en órbita.
En la práctica, la cuenta depende de algo muy simple y muy difícil a la vez: cuánto rinda Starship en órbita baja. Si consigue pasar de las 100 toneladas por vuelo, como espera SpaceX, el número total de misiones de repostaje baja bastante. Si el rendimiento real termina más cerca de cálculos conservadores, en torno a 65 toneladas por lanzamiento, el total se dispara rápido y se mete en la veintena.
A eso se le suma la gran duda técnica de todo el programa: qué tan bien puede manejar propelentes criogénicos en el espacio. Cuánto combustible se evapora mientras está almacenado, cuánto se pierde al transferirlo y durante cuánto tiempo puede mantenerse operativo el sistema son variables que lo cambian todo. Si la evaporación es alta, harán falta más vuelos. Así de simple.
La NASA ya venía dejando caer que el plan no iba a ser precisamente fácil. En 2023, Lisa Watson-Morgan, de la agencia, habló de una necesidad situada entre las “cifras altas de un solo dígito” y las “cifras bajas de dos dígitos”, mientras otros responsables de la NASA habían mencionado números en la parte alta de la decena.
SpaceX, mientras tanto, aseguró haber demostrado en marzo de 2024 la transferencia de oxígeno líquido entre tanques durante un vuelo de prueba de Starship. Pero siguen pendientes hitos clave, entre ellos el almacenamiento de larga duración y una demostración completa de transferencia entre naves. Ambos están previstos para 2026.
La discusión no es menor, porque toca de lleno el calendario lunar de Estados Unidos. Según la hoja de ruta actual de la NASA, Artemis III queda ahora para 2027 como misión de prueba orbital de los módulos de alunizaje, y el primer alunizaje tripulado se mueve a Artemis IV, en 2028.
Por eso mismo la NASA ya tiene una segunda carta sobre la mesa: Blue Moon, de Blue Origin. Su diseño inicial no depende del repostaje orbital y choca con la apuesta mucho más ambiciosa de SpaceX. De momento nadie sabe si las demostraciones previstas para 2026 serán suficientes para que Starship llegue a tiempo a ese calendario lunar.