Cillian Murphy ha demostrado ser uno de los actores más versátiles de su generación, logrando interpretar papeles complejos y mostrando una profunda angustia interior. Su actuación como J. Robert Oppenheimer en la aclamada película ganadora del Oscar ha sido solo el último hito en una carrera que comenzó a tomar forma con su papel revelación en 28 días después (2002). En este filme, Murphy encarna a Jim, un mensajero que despierta en un Londres post-apocalíptico, un papel que ha quedado grabado en la memoria colectiva del cine y que definió su trayectoria profesional.
Un actor desconocido pegaba mejor para sus necesidades
Sin embargo, la historia de cómo Murphy llegó a interpretar a Jim es casi tan intrigante como la propia película. En el proceso de casting, el director Danny Boyle confió en el talento de Murphy en un momento en que otros actores, como Tom Hardy y Orlando Bloom, también estaban siendo considerados para el papel. En una entrevista, Boyle recordó: “No teníamos mucho dinero, pensábamos: Nunca podremos permitirnos un actor más famoso. Queríamos novatos que no supieran qué les depararía el futuro”. Esta decisión de optar por un actor menos conocido en aquel momento resultó crucial para el éxito de la película.
Boyle ha afirmado repetidamente que desde el inicio vio en Murphy un potencial excepcional, prediciendo una carrera brillante para él. “Lo vi y pensé: Vaya, tendrá una carrera increíble”, comentó el director. Mirando hacia atrás, es evidente que la elección de Murphy no solo fue acertada, sino que también cambió el rumbo de su vida profesional, ya que el filme no habría sido el mismo sin su interpretación, que logró captar la desesperación y la confusión de su personaje de manera convincente.