La última película de acción de Netflix, Máquina de Guerra (War Machine, 2026), promete a los aficionados del género un intenso espectáculo sin complicaciones narrativas. Dirigida a quienes buscan adrenalina y emoción, la historia se centra en un grupo de soldados que deben enfrentar una amenaza robótica en un entorno hostil, recordando a clásicos como Rambo, Predator y Transformers.
Una película repleta de robots
Alan Ritchson, conocido por su papel en Reacher, interpreta a Nº81, un soldado decidido a superar sus límites. A lo largo del primer tercio de la película, se muestra su dedicación y esfuerzo por ser el mejor, lo que lo lleva a ser elegido para una misión crítica. Sin embargo, lo que inicia como un entrenamiento se transforma rápidamente en un survival horror donde los soldados deben lidiar con un poderoso enemigo mecánico.
El diseño del ‘mecha’, aunque no innovador, logra ofrecer secuencias de acción vertiginosas y efectivas, con desmembramientos y muertes que mantienen la tensión durante sus 110 minutos de duración. A pesar de algunos pasajes absurdos, la película funciona como un entretenimiento ligero y emocionante, y deja abierta la posibilidad de futuras entregas al final.
A medida que la acción avanza, los espectadores son testigos de un espectáculo visual que logra sostener el interés, con persecuciones trepidantes que no decepcionan. Ritchson se postula como un potencial nuevo ícono del cine de acción, aunque algunos críticos señalan que su carisma podría mejorarse.
Mientras Máquina de Guerra ha iniciado su andadura en mercados internacionales como España, se ha convertido rápidamente en un favorito, lo que genera rumores sobre posibles secuelas. A medida que el público se adentra en esta nueva aventura, la gran incógnita queda planteada: ¿podrán los soldados derrotar a su letal adversario o están condenados a la derrota?