Es una de las mejores sagas de la historia de la comedia, pero jamás tendrá tercera parte

Channing Tatum ha abordado la improbabilidad de que se realice una tercera entrega de la popular serie de películas Jump Street (en España, Infiltrados en clase), citando problemas financieros y la estructura de costos como las principales razones para su posible cancelación. En una reciente entrevista con Variety, Tatum expresó que las complicaciones económicas han hecho que la creación de Jump Street 3 sea casi inviable, señalando que “sería un costo tan alto como el presupuesto real de la película, si no más, debido a todos los productores involucrados”.

Infiltrados en los Men In Black

El actor resaltó que el productor Neal H. Moritz, conocido por su trabajo en franquicias como Fast and Furious y Sonic the Hedgehog, tiene tarifas de productor excesivas que están afectando negativamente la viabilidad del proyecto. Tatum no dudó en mencionar que “el precio de Neal como productor es enorme, y, siendo honesto, eso es lo que lo está matando”. Esta situación ha dejado a muchos fanáticos preguntándose si alguna vez verán de nuevo a los personajes Jenko y Schmidt, interpretados por Tatum y Jonah Hill, respectivamente.

Las dos películas anteriores de Jump Street, donde los agentes se infiltran tanto en una escuela secundaria como en una universidad, dejaron abiertas las puertas a posibles secuelas, incluyendo conceptos divertidos y giros inesperados. Sin embargo, la realidad del costo de producción podría hacer que esas ideas nunca vean la luz del día.

Además, Tatum también reflexionó sobre su proyecto de Gambit, cuyo desarrollo se anunció anteriormente pero que finalmente fue cancelado. No obstante, el actor está programado para interpretar al famoso mutante de X-Men en la próxima película Avengers: Doomsday, programada para 2026, lo que podría ofrecer a los fanáticos una nueva oportunidad de ver al personaje en acción. La combinación de estos desarrollos ilustra las complejidades en la industria cinematográfica actual, donde la viabilidad financiera a menudo puede eclipsar la creatividad e innovación.