Una de las mejores películas de Ghibli podría haber tenido precuela

Isao Takahata, el aclamado director japonés, ha sido históricamente eclipsado por su contemporáneo Hayao Miyazaki, a pesar de haber sido responsable de algunas de las películas más conmovedoras y únicas de Studio Ghibli. Uno de sus legados más notables es El cuento de la princesa Kaguya, lanzada en 2013, que se convirtió en su último trabajo antes de su muerte en 2018. Esta película no solo refleja la maestría de Takahata, sino que también encapsula su profunda conexión con la cultura y el arte japonés, fusionando un cuento infantil con su visión artística única.

La precuela de la princesa Kaguya

Recientemente, se descubrieron más de 130 páginas de notas y guiones en el estudio de Takahata, lo que revela la rica profundidad de su proceso creativo y sus planes no materializados. Entre estos hallazgos, hay una propuesta para una precuela de Kaguya, que revela que el director había estado explorando este relato durante toda su vida. Según el profesor Seiji Kano de la Universidad Tokyo Zoei, este material incluye una trama que describe a la hija de la Luna anhelando vivir en la Tierra, así como diálogos con personajes que presagian las dificultades que enfrentará.

La fascinación de Takahata por la historia de Kaguya se remonta a los años 70, cuando inspiró su célebre adaptación de Heidi, lo que sugiere una interconexión temática entre ambas narraciones. Además de El cuento de la princesa Kaguya, se han encontrado guiones no terminados de otros proyectos, como Oeyama, que presenta una historia con cazadores de demonios, y La joya que recibí, un relato basado en la obra de Kenji Miyazawa. A lo largo de su carrera, Takahata dirigió diez películas y numerosos animes, dejando tras de sí una rica herencia de creatividad y reflexión que continúa impactando al mundo de la animación.

La ciencia confirma algo que ya sabíamos: ver películas de Ghibli nos hace más felices

Un estudio conjunto realizado por el Imperial College de Londres, la universidad Kyushu Sangyo y la Georgia State University ha revelado que las películas de Studio Ghibli pueden tener un efecto positivo significativo en el bienestar emocional de los espectadores. Este análisis incluyó a 518 estudiantes de postdoctorado y se centró en cómo las obras de este aclamado estudio japonés facilitan sentimientos de exploración, relajación y propósito en la vida, todo ello relacionado con la nostalgia evocada por estas historias.

¿Quién no va a ser más feliz viendo a Totoro?

Las películas como Mi vecino Totoro y Nicky, la aprendiz de bruja, aclamadas por su atmósfera acogedora y su narrativa cautivadora, ofrecen a los espectadores un tipo de “escapismo activo”. Esto no solo les permite desconectar del estrés cotidiano, sino que también les invita a reflexionar sobre sus propias vidas. Los investigadores publicaron sus hallazgos en la revista JMIR Serious Games, sugiriendo que consumir este tipo de contenido puede ser beneficioso para la salud mental, especialmente para los jóvenes que enfrentan ansiedad y tristeza.

Los resultados del estudio indican que, a través de la magia de la animación y las historias emotivas, los espectadores aprenden valiosas lecciones sobre la apreciación de lo cotidiano y la importancia de las comunidades. Personajes como Nicky, quien lucha por recuperar su habilidad de vuelo, y la entrañable relación entre Satsuki y su hermana Mei, son ejemplos que resaltan el crecimiento personal y la resiliencia ante las adversidades.

Los investigadores concluyen que elegir pasatiempos como ver películas de Studio Ghibli no solo proporciona felicidad, sino que también fomenta una conexión más profunda con nuestras emociones y relaciones interpersonales. Esto convierte a las obras de Hayao Miyazaki y su equipo en una “receta holística para la felicidad”, respaldando la idea de que el arte puede ser un aliado en nuestro bienestar emocional.