La serie The Walking Dead, que se convirtió en un fenómeno cultural a lo largo de sus once temporadas, ha sido objeto de una reflexión por parte de sus protagonistas sobre su declive en la audiencia y relevancia. Durante su apogeo, la serie fue comparada con otros grandes eventos televisivos como Breaking Bad y Juego de Tronos, pero su popularidad ha disminuido drásticamente desde la icónica y controvertida muerte de Glenn Rhee a manos de Negan, un acontecimiento que muchos consideran un punto de inflexión crítico.
Una decisión que quizás no sentó demasiado bien entre el público
Ross Marquand, quien interpretó a Aaron, abordó este tema en el AwesomeCon, afirmando que la brutalidad de la escena de la muerte de Glenn fue tan impactante que provocó que muchos fans abandonaran la serie. “Fue tan visceral e intenso que creo que mucha gente pensó: Me voy. No puedo más”, expresó Marquand, resaltando que los efectos especiales, aunque bien ejecutados, fueron quizás excesivamente impactantes.
La muerte de otro personaje clave, Abraham Ford, interpretado por Michael Cudlitz, también provocó que otros seguidores se alejaran de la trama. A pesar de que The Walking Dead iba en camino a una posible temporada 12, la serie fue cancelada tras la undécima temporada, lo que generó controversia entre los aficionados que todavía mantenían cierta lealtad. Esta decisión se debió a la priorización de otros proyectos derivados dentro de la exitosa franquicia.
A partir de la séptima temporada, The Walking Dead comenzó a experimentar una caída drástica en sus cifras de audiencia, un fenómeno que de acuerdo con algunos críticos, señala la pérdida de rumbo narrativo de la serie. Muchos seguidores coinciden en que la muerte de Glenn marcó un antes y un después, convirtiéndose en un hecho que definió el futuro de la serie y su conexión con los fanáticos.