El phishing como servicio (PhaaS) ha crecido de manera alarmante, con más de 17,500 dominios dirigidos a 316 marcas en 74 países, según un informe reciente de Netcraft. Este auge en el uso de herramientas de phishing se debe a la popularidad de plataformas como Lucid y Lighthouse, que facilitan campañas de phishing a gran escala y personalización de plantillas, revelando un ecosistema complejo donde los cibercriminales operan con mayor facilidad.
Un problema para las pequeñas y grandes empresas
Lucid, documentada por la empresa suiza de ciberseguridad PRODAFT, permite a los operadores enviar mensajes de phishing a través de SMS utilizando servicios como iMessage y RCS. Con funciones avanzadas de personalización, los atacantes pueden diseñar campañas específicas que requieren una configuración elaborada, garantizando que solo los objetivos seleccionados accedan a los enlaces fraudulentos.
La actividad de PhaaS está asociada con un grupo de amenazas conocido como XinXin, que colabora con otros actores como LARVA-246. Estos grupos han sido capaces de innovar en sus tácticas, utilizando ataques más sofisticados, como la creación de dominios falsos que emplean caracteres japoneses Hiragana para engañar a usuarios, especialmente en el ámbito de las criptomonedas.
Recientemente, se ha documentado un cambio en los canales de comunicación para el phishing. Tras un mes de incremento del 25% en la recolección de credenciales, se ha observado un retorno al correo electrónico como medio principal para recolectar datos robados, alejándose de plataformas como Telegram. Según expertos, esta reconfiguración se debe a la naturaleza descentralizada del correo electrónico, lo que hace que las intervenciones sean más complicadas.
Asimismo, los estafadores han utilizado identidades de marcas estadounidenses reconocidas, como Delta Airlines y Universal Studios, para ofertar esquemas donde se solicita un depósito en criptomonedas, reflejando cómo los actores cibernéticos utilizan tácticas modernas para escalar fraudes motivados económicamente. Esta tendencia sugiere un entorno en constante evolución donde la ciberseguridad enfrenta retos significativos.