La última película de Jason Bourne se estrenó en 2016, y mientras algunos pueden pensar que la franquicia ha caído en el olvido, los fanáticos de la saga protagonizada por Matt Damon mantienen viva su memoria. A partir de principios de 2025, los derechos cinematográficos de la serie regresarán a los herederos de Robert Ludlum, creador de las novelas que inspiran las películas, lo que ha desencadenado una intensa competencia entre productoras y plataformas de streaming para hacerse con la licencia.
Una película a la que merece la pena volver
Recientemente, Universal Pictures, responsable de las cinco entregas anteriores, logró recuperar los derechos, igualando ofertas de otros estudios. Peter Cramer, presidente de Universal, expresó su deseo de colaborar con Jeffrey Weiner, albacea de Ludlum, para expandir la saga en diversas plataformas. “Estamos deseando colaborar con el equipo de Universal para expandir la franquicia Bourne”, indicó Weiner.
El interés en la franquicia es innegable, especialmente teniendo en cuenta que las cuatro películas originales de Bourne, protagonizadas por Matt Damon, recaudaron un total de 1.300 millones de dólares en todo el mundo. Sin embargo, la serie de televisión Treadstone, que se estrenó en 2019, no tuvo la misma suerte y fue cancelada tras una temporada, recibiendo críticas mixtas acerca de su narrativa y cohesión pese a contar con una buena dosis de acción.
A medida que Universal Pictures se prepara para definir los próximos pasos en el legado de Jason Bourne, permanecen las especulaciones sobre qué dirección tomará la franquicia. Si bien no se ha anunciado oficialmente ningún proyecto futuro, la posibilidad de nuevos contenidos ha renovado la esperanza entre los seguidores de uno de los personajes más emblemáticos del cine de acción.