La película As Deep as the Grave ha generado controversia al utilizar inteligencia artificial para recrear al actor Val Kilmer, quien no pudo rodar escenas debido a su enfermedad antes de fallecer en 2022. El director y guionista Coerte Voorhees afirmó que se trabajó éticamente con la familia de Kilmer para garantizar que la representación digital respetara su legado y deseos. A pesar de estas declaraciones, la reacción del público ha sido mixta.
Una falta de respeto
El tráiler de la película, que ha acumulado más de 35,000 visualizaciones en YouTube, solo cuenta con 99 Me gusta, lo que sugiere un rechazo hacia el uso de la IA generativa en el cine. La recreación de Kilmer ha sido descrita como un espectro, generando preocupaciones sobre la estética y el impacto emocional de tales representaciones. Aunque se posiciona como innovadora, la tecnología aún no parece superar la barrera del “valle inquietante”, donde las creaciones digitales se perciben como casi humanas, pero no del todo.
Mercedes Kilmer, hija del actor, ha defendido el uso de la IA, argumentando que su padre abrazaba las tecnologías emergentes como herramientas para expandir las posibilidades narrativas. “Siempre miró a las tecnologías emergentes con optimismo”, dijo, empleando un tono que sugiere un respeto hacia la memoria de su padre, así como hacia el proyecto cinematográfico. Sin embargo, la situación plantea interrogantes sobre los límites éticos del uso de la IA en el cine.
No obstante, la comunidad parece estar en desacuerdo sobre la conveniencia de este avance. Mientras algunos critican el uso de la IA como una violación del legado de los artistas, otros consideran que, si se sigue un protocolo ético y se compensa a las familias, como en el caso de Kilmer, puede ser una vía aceptable. No obstante, el rechazo del público podría presionar a la industria cinematográfica a replantearse su abordaje hacia estas tecnologías en el futuro.