Acaba de cumplirse una década desde que Nightcrawler, el thriller neo-noir de Dan Gilroy, impactó a la audiencia con su visión cínica y descarnada del periodismo y la ambición desmedida. Estrenada en 2014, la película rápidamente se consolidó como una de las más intensas y críticas del siglo, abordando temas incómodos sobre el morbo y la explotación en los medios de comunicación sin piedad alguna.
Suscríbete a la Newsletter de Softonic y recibe las últimas noticias en tech, juegos, entretenimiento en tu buzón de correo
Suscríbete (es GRATIS) ►La historia sigue a Lou Bloom, interpretado por un magistral Jake Gyllenhaal. Bloom es un hombre sin escrúpulos que se lanza al periodismo criminalista freelance en Los Ángeles. Armado con una cámara y una falta absoluta de ética, Bloom captura escenas de crímenes y accidentes para vender las imágenes al mejor postor. Pero, a medida que sus tácticas extremas le abren puertas en el mundo de los medios, su ascenso revela la perversa relación entre el éxito y la deshumanización en un entorno gobernado por el lema “si sangra, vende”.
El capitalismo insanciable, personificado por un periodista freelance
Gyllenhaal, quien ya había sorprendido en otros thrillers como Prisoners, dio vida a Lou Bloom con una intensidad nunca antes vista, y su interpretación sigue siendo considerada como la mejor de su carrera. Con una dedicación total al personaje, Gyllenhaal se convirtió en el epítome del “emprendedor” sin escrúpulos, mostrando la cara oscura del neoliberalismo, en el que el éxito individual se persigue a cualquier precio.

La obsesión de Bloom por el poder y el reconocimiento lo convierte en una figura tan perturbadora como un psicópata, y deja un claro ejemplo de una cultura que promueve la mentalidad de tiburón y de la falta de moral para triunfar. Sin duda, Nightcrawler expone, sin filtros, cómo los medios priorizan el impacto emocional sobre la objetividad, sacrificando la verdad por aumentar sus audiencias y ganancias.
A pesar de sus logros, Nightcrawler fue ignorada en los Premios Oscar, con solo una nominación a Mejor Guion Original, lo que dejó a muchos críticos y espectadores desconcertados. Aún así, muchos seguimos recordando esta película hoy día, y a sus 10 años merece la pena ser vista de nuevo a través de las plataformas de streaming.