No es fácil lanzar un juego tan esperado y deseando como es el Hellblade 2 cuando los ánimos están bien caldeados por culpa de despidos masivos y cierres de estudios de gran éxito de los cuales presumías hace nada. Microsoft ha ido comprando estudios durante años para ahora, ir cerrándolos. O esa es la impresión que tienen los fans de la marca y el sector en general.
Por eso este lanzamiento, muy esperado por toda la comunidad, se ha visto un poco enturbiado. El estreno del Senua’s Saga: Hellblade 2 debía ser una celebración de los videojuegos de autor, de esos pequeños proyectos independientes que acaban siendo grandes aventuras con gran presupuesto. Ahora la sensación es que si Hellblade 2 no cumple, Ninja Theory será otro estudio más que baje la persiana.
Cuando Microsoft compró Ninja Theory en 2018 (por unos 117 millones de euros) lo hicieron con la idea de continuar la historia de Senua, con un segundo juego que fuese más y mejor que el primero.
Y Microsoft ha creído en la visión y el trabajo de Ninja Theory, por eso han llevado a cada conferencia y evento de la marca un tráiler del juego desde 2020 hasta hoy. El día 21 de mayo de 2024 salió a la venta (día 1 en Game Pass y donde lo hemos jugado nosotros) y ya hemos podido terminarlo. Así que vamos con el análisis.
Un juego que sigue siendo único: muy de nicho y no para todo el mundo
La serie de Xbox, muy adulta y muy seria, se ha convertido en un juego que simboliza dos: representa la salud mental y el verse totalmente increíble. En lo que respecta a estas dos vocaciones tan distintas, Hellblade 2 lo consigue.
Al principio, uno se siente tan molesto por el parloteo de las voces (realizadas en sonido binaural para que suene como si estuvieran plantadas en algún lugar de tu cabeza) que es normal querer eliminarlas desde los ajustes del juego. Pero no se puede, las voces forman tan parte del juego como la propia Senua… al final, esas voces también son parte de Senua.
Pero de eso se trata, ¿no? Estos espectros clavados en la conciencia de Senua como un par de garrapatas hambrientas de sangre nunca van a desaparecer. Te harán comentarios sobre todo lo que hagas, todo el tiempo. Sigo pensando que lo crudo que es el juego en este aspecto, llegando a sobrepasar lo incómodo y llegando a la molestia, es lo que hace que el título no deje de ser un juego de nicho sin posibilidad de explotar en ventas y/o jugadores.
Pero la historia que cuenta… no es tan buena como la del primer juego. Hay temas igualmente desgarradores -la venganza da paso a una historia melancólica e introspectiva sobre el dolor y el significado de la maternidad, en esencia-, pero nunca aterriza con la misma solidez que el inesperado primer juego de Ninja Theory.
¿Se debe esto a que estamos volviendo a pisar terreno pedregoso e incómodo, o a que no llega a probar nada nuevo y se siente como una mera continuación? Es difícil saberlo, pero a pesar de sus escasas siete horas de duración, Hellblade 2 da la sensación de no merecer todo el tiempo que dura.
Mi sensación es que este juego podía haber sido un DLC del primer juego. Como secuela se antoja escasa de ideas.
Técnicamente increíble, una interpretación de 10 y un sonido revolucionario
Melina Juergens, la actriz que se convirtió en Senua para estos juegos, hace una interpretación asombrosa, tal vez un hito en la industria en su conjunto, y los artesanos técnicos de Ninja Theory han hecho magia para que cobre vida en este juego.
Hubo momentos en los que no estaba seguro de si el estudio estaba haciendo un “Alan Wake” e introduciendo imágenes reales en el juego; así de increíbles son los efectos visuales. Los detalles de la cara de Juergens, la luz de la antorcha golpeando suavemente la tela sobre sus hombros, las lágrimas que corrían por su rostro… es increíble. Por eso, supongo, mi tarjeta gráfica Nvidia RTX 3080 solo puede correr el juego en Alto con el DLSS activado si quiero llegar a 60 FPS de media.
El sonido es igual de impresionante. El sonido rivaliza con el de The Last of Us Part II en cuanto a espacio, inmersión y dominio binaural. A cualquiera que tenga Game Pass y unos auriculares decentes, juega a este juego para ver lo que se puede hacer con el audio de los juegos.
Pero un gameplay pobre y muy poco divertido
Por desgracia, Hellblade 2 no es un juego divertido. Los puzles parecen interponerse en la narración y nunca te hacen sentir inteligente o realizado. Parecen pistas de relleno, diseñadas para crear pausas entre los sencillos que realmente quieres escuchar. El combate es un piedra, papel o tijera, si somos buenos con el juego… si no se puede decir que es uno de los combates más flojos que hemos probado en años.
A veces, el juego cambia las cosas y te propone un encuentro de acción diferente o pone a prueba tu sincronización haciéndote correr de una roca a otra con un cronómetro. Pero… eso es todo. Entiendo que el objetivo de este juego es la narrativa, pero Ninja Theory podría haber sido más creativa.
Resulta monótono hasta el final, y los golpes en las tripas de una historia que afecta adecuadamente acaban resultando más débiles y húmedos. Y es una pena, porque algunos de esos momentos son -en serio- bastante especiales.
Aunque Hellblade 2 es capaz de dejarte con la boca abierta y ponerte la piel de gallina, con demasiada frecuencia todo el proyecto acaba pareciéndose a una carísima demo técnica.
Mantenerte alejado del mando durante muchos de sus momentos más impactantes, y no darte suficiente con lo que jugar cuando tienes el control, merma el potencial de esta obra maestra visual y auditiva lo suficiente como para hacer que la experiencia en su conjunto parezca que está constantemente intentando encontrar un punto de apoyo.
El potencial era enorme, hay ideas y méritos para jugarlo ya en Game Pass, pero el resultado final a mí no me ha convencido como videojuego.