Pixel 11 Pro no convence, por ahora: los dueños del Pixel 10 Pro prefieren esperar

Los primeros sondeos sobre el Google Pixel 11 Pro dejan una impresión bastante clara: de momento no se ve una avalancha de usuarios del Google Pixel 10 Pro dispuestos a renovar. Entre encuestas publicadas antes de su llegada y comentarios en foros, lo que domina es otra cosa: muchos dueños del modelo actual prefieren esperar y no pasar todavía a la nueva generación.

El dato más concreto lo aporta Android Authority.

En una encuesta publicada por ese medio antes del lanzamiento, casi la mitad de unos 9.000 participantes dijo que estaba satisfecha con su Pixel actual y que no tenía pensado actualizar. En otro sondeo del mismo portal, un 58% de los propietarios de Pixel aseguró exactamente eso: que estaba contento con su teléfono y que no iba a cambiarlo.

La explicación parece bastante directa. Mucha gente ve el Google Pixel 11 Pro como una puesta al día menor , no como un salto de verdad.

Por lo que se ha filtrado y por la información conocida antes del lanzamiento, el nuevo chip Google Tensor G6 sí apunta a mejoras de rendimiento en varias tareas y a una navegación web más rápida. La pantalla, además, sube de brillo, así que avances hay , y son fáciles de señalar.

El problema es que, en esas mismas especificaciones previas, la batería apenas se mueve y el hardware de la cámara principal sigue siendo, a grandes rasgos, muy parecido al del Google Pixel 10 Pro.

Con ese panorama se entiende mejor por qué la campaña previa al lanzamiento no ha terminado de mover a quienes ya tienen un modelo reciente.

De hecho, en esa encuesta de Android Authority solo un 8% de los encuestados dijo que las filtraciones y los rumores, por sí solos, les habían bastado para convencerse de dar el salto al Google Pixel 11 Pro.

Y si hay una decisión de hardware que ha caído especialmente mal, esa es la de la memoria. Con la configuración que se conoce hasta ahora, el Google Pixel 11 Pro base llega con 12 GB de RAM , mientras que todos los Google Pixel 10 Pro montaban 16 GB . Para volver a esos 16 GB, hay que subir hasta la versión de 512 GB.

Para muchos compradores, la sensación que deja eso es incómoda: pagar más por un teléfono que, en un apartado importante, recorta especificaciones frente a la generación anterior.

En foros y en redes esa queja se repite sin parar. Y va acompañada de otra ausencia que tampoco ha sentado bien: la desaparición del sensor de temperatura. Ni siquiera las promociones más agresivas parecen estar cambiando demasiado el panorama. Algunos operadores, según cuentan varios usuarios, están ofreciendo el Google Pixel 11 Pro gratis al entregar un Google Pixel 10 Pro y, aun con eso sobre la mesa, muchos siguen prefiriendo quedarse con el dispositivo que ya tienen.

Tampoco termina de ayudar la recepción inicial del Google Tensor G6 entre quienes miran sobre todo la potencia pura. Sí, mejora en varios apartados del uso diario. Pero los primeros benchmarks siguen colocándolo por detrás de los Snapdragon más recientes de Qualcomm en fuerza bruta . Para quienes juegan mucho en el móvil o lo exprimen al máximo, la etiqueta Pro pierde parte de su gancho.

No está claro si esa percepción cambiará cuando el lanzamiento comercial ya esté en marcha, pero hoy la conversación en foros, redes y análisis previos va en una dirección bastante definida. Muchos propietarios del Google Pixel 10 Pro, entre ellos varios analistas y especialistas, creen que lo más razonable es aguantar un año más y esperar una actualización que de verdad marque diferencias.

Google activa hoy Motion Assist en algunos Pixel: quiere reducir el mareo en coche

Google ha empezado hoy a activar Motion Assist en algunos Pixel con Android 17. La función está pensada para aliviar el mareo que provoca mirar el móvil dentro de un coche. El inconveniente es el de siempre con Google: el despliegue va por fases, sigue siendo limitado y, por eso, no aparece en todos los Pixel que se han probado.

La idea de Google es bastante simple. Y aun así llama la atención.

Motion Assist coloca una serie de puntos animados en los bordes de la pantalla. Esos puntos se mueven siguiendo el ritmo del vehículo, con la intención de ayudar al cerebro a encajar lo que ve en el móvil con lo que el cuerpo está sintiendo cuando hay curvas, frenazos o aceleraciones.

Lo que busca reducir es la cinetosis que aparece cuando un pasajero mantiene la vista fija en una pantalla inmóvil mientras el oído interno está registrando desplazamiento.

No es una molestia menor.

Distintos datos apuntan a que cerca de 1 de cada 3 personas es especialmente sensible al mareo por movimiento. Además, un 46% de los pasajeros adultos aseguró haber sufrido mareo en coche en los últimos cinco años.

Visto así, cuesta meter esta función en la categoría de simple curiosidad de software.

El sistema tira de sensores que el teléfono ya lleva dentro, como el acelerómetro y el giroscopio.

A partir de esa información, Motion Assist muestra puntos en la periferia de la pantalla y los va moviendo según cambia el vehículo de dirección o velocidad: si el coche gira a la derecha, los puntos se deslizan hacia la izquierda; si frena, se desplazan hacia delante; si acelera, reaccionan en la dirección contraria.

La clave es que no busca tapar el contenido principal, sino sumar una referencia visual discreta.

Google también deja ajustar varios detalles.

El usuario puede cambiar la opacidad, la forma y el color de los puntos. Además, puede decidir si la función debe activarse sola al detectar que se está viajando en un vehículo o si prefiere encenderla manualmente desde los Ajustes rápidos.

Motion Assist llega como la respuesta de Google a Vehicle Motion Cues, la función que Apple llevó al iPhone en 2024.

De todos modos, la idea ya se había visto en móviles de marcas como Oppo y Vivo, así que dentro del ecosistema Android no estamos ante un concepto del todo nuevo.

Sobre si funciona de verdad, todavía hay poca información sobre su uso real en la versión de Google. Aun así, ya han aparecido testimonios positivos y, en el caso de la alternativa de Apple, algunos expertos han hablado de 30% a un 50% en la sensación de náusea durante trayectos largos.

Y, como suele pasar con Google, nadie sabe todavía cuándo llegará Motion Assist a todos los Pixel compatibles.

Tampoco se ha aclarado en qué países estará disponible ni con qué dispositivos acabará siendo compatible en la práctica.

Trump ya fija su objetivo espacial: 1.000 lanzamientos al año en EE. UU. antes de 2030

La Casa Blanca ha decidido subir varios peldaños de golpe en su agenda espacial. Lo ha hecho con un nuevo memorando presidencial que marca para Estados Unidos una meta muy ambiciosa: pasar de aquí a 2030 a más de 1.000 lanzamientos y reentradas comerciales al año, dejando atrás el marco de política espacial nacional que seguía en vigor desde 2013.

NASA Descargar

El texto no se queda en pedir más cohetes en el aire. También aprieta el paso a la NASA para que vuelva a llevar astronautas estadounidenses a la Luna antes de que acabe 2028, ponga en marcha los primeros elementos de una base lunar en 2030 y mantenga la marcha hacia Marte, primero con misiones robóticas y después, más adelante, con tripulación.

La idea de fondo es clara: cambiar de escala a la industria espacial estadounidense.

Los datos que cita el propio Gobierno dan una medida de lo que supone ese salto. Estados Unidos registró 178 lanzamientos y reentradas en 2025, cerca de diez veces más que en 2013. Aun así, llegar a la nueva meta implicaría multiplicar por más de cinco la actividad actual en apenas unos años.

Y para acercarse a esa cifra, la receta elegida favorece de forma bastante evidente al sector privado.

En 90 días, las agencias federales tendrán que localizar terrenos públicos que puedan servir para nuevas zonas de lanzamiento y aterrizaje. A la vez, el memorando ordena acelerar permisos y revisiones ambientales, mejorar el acceso al espectro radioeléctrico, ajustar mejor la coordinación con el tráfico aéreo, reforzar la formación de mano de obra especializada y afinar la programación en las bases de lanzamiento.

Hay más. El documento pide a las agencias que eviten medidas que puedan desincentivar a las compañías privadas o competir con ellas, y plantea revisar de forma periódica los controles de exportación para proteger la propiedad intelectual estadounidense sin cerrarles el paso a las ventas en mercados internacionales.

Incluso deja abierta la posibilidad de que empresas extranjeras lancen desde territorio estadounidense, siempre que pasen los filtros de seguridad nacional, inversión y disponibilidad de instalaciones.

Ese trato favorable a la empresa privada no sale de la nada. Ya describe bastante bien lo que ocurre hoy.

De hecho, el propio memorando retrata hasta qué punto la industria espacial comercial de Estados Unidos depende de SpaceX. La compañía llevó a cabo 170 de las 178 misiones estadounidenses de 2025 y puso en órbita unos 2.500 satélites, la mayoría para Starlink. Además, funcionarios de la Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA) han dicho que SpaceX aspira a alcanzar 10.000 vuelos al año dentro de cinco años.

Fuera de la lógica puramente comercial, la directiva también se presenta como una pieza estratégica en la disputa por el liderazgo espacial frente a China y sus propios planes lunares.

El documento empuja a la NASA a levantar una red logística lunar que puedan usar también las empresas privadas. Eso pesa bastante si Washington quiere una presencia sostenida más allá de misiones aisladas, sobre todo cuando algunos analistas calculan que la economía espacial global podría llegar a 1,8 billones en 2035.

No todo el mundo compra la cifra de los 1.000 lanzamientos.

Desde hace tiempo, expertos del sector vienen advirtiendo de que la capacidad de los puertos espaciales estadounidenses ya está al límite en muchos frentes, y de que ampliar operaciones a esa velocidad exigiría inversiones enormes en infraestructura y coordinación. A eso se suma otra alerta: varios investigadores han avisado de que un aumento acelerado de lanzamientos, combinado con revisiones más rápidas, podría elevar los riesgos para la atmósfera y para la capa de ozono.

GrapheneOS podría llegar a Motorola: planes para móviles desde 2027

GrapheneOS, una de las versiones de Android mejor consideradas por la gente que pone la privacidad y la seguridad por delante de todo, podría estar preparando su salto a futuros teléfonos Motorola a partir de 2027, siempre según planes que no se han hecho públicos de forma oficial. Y, como pasa cada vez que aparecen detalles sobre productos que todavía quedan lejos, conviene leer todo esto con bastante prudencia.

Si acaba ocurriendo, sería la expansión más grande del proyecto hasta ahora: salir del círculo de los Google Pixel y llegar también a móviles de Motorola.

No sería un cambio inmediato ni afectaría a los Motorola que ya están en el mercado, pero sí marcaría un giro importante para un proyecto que durante años ha restringido su soporte a los Pixel por motivos técnicos y, sobre todo, de seguridad.

De acuerdo con esa hoja de ruta no anunciada oficialmente, el soporte apuntaría a futuros dispositivos de Motorola, incluidos plegables de las familias Razr y Razr Ultra.

Eso convertiría a Motorola en el primer gran fabricante, aparte de Google, con opciones reales de entrar en GrapheneOS. La condición, según esos planes, sería muy concreta: los dispositivos compatibles tendrían que garantizar 7 años de actualizaciones de software y parches de seguridad. En otras palabras, ese soporte prolongado no contaría como un valor añadido, sino como una exigencia básica para que GrapheneOS pueda recomendar un móvil como plataforma segura.

Por eso, los Motorola actuales quedarían fuera.

Más en concreto, la compatibilidad dependería solo de modelos futuros que cumplan lo que pide el proyecto, tanto por hardware como por mantenimiento oficial.

Si se mantiene el calendario que aparece en esa hoja de ruta, el primer Motorola compatible con GrapheneOS no llegaría antes de 2027.

La idea de partida, siempre según esos planes, sería empezar con un modelo de gama alta. Los plegables vendrían después. Que los Motorola Razr aparezcan en esa lista llama especialmente la atención, porque supondría llevar una plataforma muy centrada en seguridad a un formato que normalmente se vende por diseño, pantalla y versatilidad. También le daría a Motorola una forma más de diferenciarse en un segmento donde Samsung sigue marcando el paso.

Una de las razones de esa espera estaría en el hardware. GrapheneOS depende de funciones de seguridad avanzadas que están presentes en chips modernos, y las futuras plataformas Snapdragon de gama alta serían una pieza clave dentro del plan.

Entre las más relevantes está Memory Tagging Extension, o MTE, una tecnología pensada para reducir ciertos fallos de memoria y reforzar la protección del sistema.

Esa función no estaría presente en la gama Motorola prevista para 2026, siempre según esos planes. De ahí que el soporte se retrase a la generación siguiente.

Motorola, además, también estaría reservando recursos de ingeniería para ayudar con la adaptación y el mantenimiento de GrapheneOS, algo que podría acortar plazos y hacer que la integración llegue más pulida.

Y parte de ese enfoque en privacidad y seguridad incluso podría terminar dejando huella en el Android estándar de Motorola en más dispositivos.

Galaxy S27 Ultra se filtra con rediseño: adiós a las lentes separadas

Los filtradores Ice Universe y Sonny Dickson han difundido unos renders que apuntan a un rediseño del Samsung Galaxy S27 Ultra, próximo gama alta de Samsung, previsto para comienzos de 2027.

El artículo reúne rumores sobre ese Samsung Galaxy S27 Ultra a partir de las imágenes compartidas por Ice Universe y Sonny Dickson. Y, como pasa siempre con este tipo de filtraciones, conviene leer todo lo que sigue con bastante cautela.

Una nueva filtración puede haber destapado el aspecto del próximo buque insignia de Samsung, que debería llegar a principios de 2027, y el foco no está precisamente en la ficha técnica.

Por lo que se ve en estas imágenes, atribuidas al Galaxy S27 Ultra y publicadas por Ice Universe y Sonny Dickson, Samsung podría estar preparando un cambio de peso en la trasera del dispositivo.

Lo más llamativo es esto: los renders sugieren que la marca dejaría atrás la estética de lentes separadas que la familia Galaxy ha mantenido durante los últimos años. En su lugar aparecería un gran módulo rectangular para las cámaras, un bloque único que acerca visualmente el teléfono a los iPhone más recientes y que ya ha vuelto a encender las críticas de quienes creen que Samsung estaría perdiendo parte de su personalidad.

Las imágenes también dejan otra pista, y quizá sea la más interesante en la práctica: un anillo circular visible en la parte trasera.

Si esos rumores nacidos a partir de los renders de Ice Universe y Sonny Dickson van bien encaminados, Samsung estaría preparando la llegada de Qi2 con alineación magnética, de modo que cargadores y accesorios compatibles quedarían mejor fijados. La idea se parece mucho a MagSafe, aunque dentro del estándar Qi.

Ese rediseño podría tener que ver también con necesidades internas, no solo con una cuestión estética. Un módulo de cámaras más grande y unificado puede liberar espacio o, al menos, repartir mejor los componentes dentro del teléfono. Eso le vendría bien a Samsung si quiere mejorar la refrigeración, aumentar la batería o meter el hardware necesario para esa carga magnética.

Y hay más.

Algunas filtraciones también señalan cambios en el sistema fotográfico.

El Galaxy S27 Ultra podría recortar el número de cámaras traseras con la eliminación del teleobjetivo 3x. A cambio, Samsung apostaría, siempre según esas filtraciones, por una configuración triple con una cámara principal de 200 MP, un ultra gran angular de 50 MP y un teleobjetivo de 50 MP.

La reacción en redes y foros ha sido dispar. Hay usuarios que ven aquí una renuncia a una identidad visual muy reconocible. Otros, en cambio, recuerdan que los módulos de cámara grandes se han convertido en una tendencia de toda la industria y no en una simple copia del iPhone.

También han aparecido rumores sobre el resto de la gama Galaxy S27.

La familia Galaxy S27 podría crecer hasta los cuatro modelos con la posible llegada de una variante Pro, pensada para ofrecer varias funciones del Ultra sin incluir el S Pen, y algunas filtraciones que hablaban de un Ultra en dos tamaños encajarían bastante mejor con esa estrategia.

El contexto, además, no ayuda a calmar la discusión. Samsung y Apple llevan años arrastrando disputas de diseño, así que, si esta filtración termina siendo cierta, aunque por ahora no hay pruebas que lo confirmen, la conversación no irá solo de quién copia a quién. También pondrá sobre la mesa si el cambio trae mejoras reales en batería, carga y cámaras.

Sony Xperia 10 VIII se filtra: todo apunta a un diseño muy continuista

Se ha filtrado antes de tiempo una imagen de prensa del Sony Xperia 10 VIII, el que, según los rumores que circulan ahora mismo, será el próximo gama media de Sony. Y lo que enseña, por ahora, es un móvil muy continuista.

Xperia Companion Descargar

Aquí hablamos del Sony Xperia 10 VIII a partir de filtraciones y rumores, así que conviene tomarlo con pinzas. Aun así, parece que Sony podría haber dejado al descubierto uno de sus próximos modelos de gama media antes de lo previsto.

La imagen filtrada del Sony Xperia 10 VIII, publicada antes de hora, muestra un terminal que al menos por fuera cambia poquísimo frente al Sony Xperia 10 VII. La lectura de la filtración es bastante clara: mismo lenguaje de diseño, bordes planos y un módulo de cámaras trasero colocado en horizontal.

Quien esperara una renovación a fondo, de momento, no tiene demasiados motivos para ilusionarse.

Lo que más llama la atención de esta filtración es justo eso: cambia muy poco. El Sony Xperia 10 VIII conservaría esa estética sobria y minimalista que Sony lleva años manteniendo en su catálogo de móviles, con un formato alargado y unas líneas rectas muy fáciles de reconocer dentro de Android.

Los rumores que hay ahora sitúan la presentación oficial del Sony Xperia 10 VIII en el 25 de agosto de 2026. Sony todavía no ha confirmado nada, pero la impresión que deja todo esto es la de una actualización menor, algo bastante habitual en una marca que desde hace tiempo prefiere la continuidad al golpe de efecto visual.

Y las dudas no se limitan al diseño. La información que ha salido por adelantado sobre el Sony Xperia 10 VIII también deja caer que el modelo podría repetir buena parte de la ficha técnica del Sony Xperia 10 VII.

Entre los componentes que aparecen en la filtración se citan un procesador Snapdragon 6 Gen 3 y 8 GB de RAM, junto con una pantalla OLED de 6,1 pulgadas y una batería de 5.000 mAh. Si ese hardware llega tal cual, sin cambios de peso, el problema para Sony sería bastante evidente: justificar el salto generacional se haría difícil, sobre todo para quienes ya tienen un Sony Xperia 10 VII.

Visto así, el Sony Xperia 10 VIII podría sentirse más como una puesta al día discreta que como una generación realmente nueva.

La serie Sony Xperia 10 es la gran apuesta de Sony en la gama media, pero lo cierto es que históricamente le ha costado competir en relación calidad-precio frente a rivales Android mucho más agresivos. Samsung, y también varias marcas chinas, suelen dar más potencia, más cámaras o cargas más rápidas por precios parecidos.

Aun con eso, Sony no parece estar jugando exactamente el mismo juego que sus rivales. Su negocio móvil lleva tiempo más centrado en sacar rentabilidad dentro de nichos muy concretos que en pelear por volumen a escala global. Según distintas estimaciones de mercado, Sony está por debajo del 1 % de cuota mundial y concentra buena parte de su presencia en Japón y en ciertos mercados de Europa y Asia.

Con ese panorama, el Sony Xperia 10 VIII todavía puede tener argumentos para un tipo de usuario muy concreto: quienes valoran el diseño limpio de Sony y funciones cada vez menos habituales, como el puerto de 3,5 mm para auriculares o la expansión mediante microSD. Para ese público no son detalles menores, aunque quizá sigan sin bastar para convencer al mercado general.

Nvidia podría subir más del 15% el precio de sus próximos servidores

Varias fuentes del sector señalan que Nvidia podría subir más de un 15% el precio de algunos de sus próximos servidores de alto rendimiento a partir de comienzos de 2027, especialmente los basados en las plataformas Vera Rubin y Grace Blackwell. Aun así, conviene leer todo esto con prudencia: por ahora hablamos de informaciones no confirmadas oficialmente.

De acuerdo con lo que cuentan esas fuentes, Nvidia ya habría empezado a poner sobre aviso a algunos de sus clientes más importantes sobre una subida de más del 15% en sus futuros sistemas.

Ese aumento afectaría a los servidores que empiecen a enviarse desde principios de 2027 y golpearía sobre todo a las plataformas Vera Rubin y Grace Blackwell de la compañía.

La razón principal no estaría tanto en la capacidad de cálculo como tal, sino en una pieza bastante menos llamativa y, a día de hoy, mucho más complicada de conseguir: la memoria.

Más en concreto, la memoria de alto ancho de banda, HBM, que es clave en este tipo de aceleradores, se habría encarecido con fuerza y se habría convertido, según distintas fuentes del sector, en uno de los mayores cuellos de botella de toda la industria.

La posible subida llega, además, en un momento en que los grandes operadores de centros de datos siguen metiendo capacidad a toda velocidad.

Microsoft, Google y Oracle estarían entre las compañías más expuestas a este movimiento, siempre según esas mismas informaciones, porque figuran entre las principales compradoras de este tipo de sistemas de Nvidia.

Y no es un asunto menor. En plataformas de nueva generación como Vera Rubin, la memoria puede llegar a representar hasta el 62% del coste total del sistema. Eso hace que cualquier tensión en DRAM o HBM termine reflejándose casi al instante en precios finales más altos.

Los analistas, de hecho, ya venían avisando de una inflación fuera de lo normal en el mercado de memoria.

Según esas previsiones, los precios por contrato de la DRAM convencional subirían entre un 58% y un 63% intertrimestral en el segundo trimestre de 2026, después de otro salto todavía más agresivo, de entre el 90% y el 95%, en el primer trimestre del mismo año.

En HBM, además, el panorama sería todavía más delicado por su peso estratégico y por una capacidad de producción que sigue siendo limitada.

La demanda seguiría disparada y los fabricantes no estarían consiguiendo aumentar la oferta al mismo ritmo. Hay un ejemplo bastante claro: SK Hynix, uno de los nombres clave en este segmento, habría dejado agotada toda su capacidad de producción para 2026 ya en octubre del año anterior, según apuntan las mismas fuentes.

Para las grandes tecnológicas, una subida superior al 15% en sistemas de este nivel puede acabar convirtiéndose en facturas mucho más abultadas cada vez que toque ampliar infraestructura.

Y aunque Nvidia sigue marcando la pauta en este mercado, un encarecimiento así podría llevar a algunos clientes a mirar con más interés las alternativas de AMD o incluso desarrollos propios.

Eso sí, cambiar de proveedor no arreglaría el problema de forma automática. La presión sobre la HBM afecta a todo el sector, incluidas algunas GPU GeForce de Nvidia, así que la memoria seguiría marcando tanto los precios de la industria como el coste de desplegar nueva capacidad de cómputo a gran escala si la oferta no mejora durante los próximos trimestres.

Ryzen 7 9800X3D ya lidera en gaming: el 7800X3D sigue siendo la compra más lógica

AMD tiene ahora mismo, según las comparativas de rendimiento en juegos que han ido publicando distintos medios especializados, el procesador más rápido para jugar: el Ryzen 7 9800X3D, su nueva CPU basada en Zen 5. El chip se ha hecho un nombre como el más veloz del mercado en gaming y, con eso, AMD aprieta todavía más su dominio en este terreno.

CPU-Z Descargar

Pero una cosa es tener el modelo más rápido y otra, bastante distinta, ofrecer la compra más sensata. Para muchos jugadores que montan el PC por piezas, el ya veterano Ryzen 7 7800X3D sigue siendo una opción con mucho sentido. La mezcla de rendimiento y precio sigue siendo muy buena, sobre todo cuando aparece claramente más barato que el Ryzen 7 9800X3D.

El gran problema del Ryzen 7 9800X3D no está en cómo rinde, porque rinde muchísimo. El problema está en cuánto se traduce de verdad esa ventaja. Frente al Ryzen 7 7800X3D, la mejora media en juegos suele moverse entre el 8% y el 15%, según pruebas y comparativas publicadas por medios especializados, y en algunos títulos la diferencia se queda, sin más, en un solo dígito.

Llevado a la práctica, eso quiere decir que muchos usuarios van a pagar bastante más por una mejora que no siempre se percibe de forma clara fuera de las tablas de rendimiento y los benchmarks.

De ahí que tantos análisis de medios especializados sigan señalando al Ryzen 7 7800X3D como el punto dulce de toda la gama. El Ryzen 7 7800X3D continúa siendo un procesador excelente para gaming, puede con tarjetas gráficas de gama alta sin despeinarse y, si su precio acompaña, deja una relación calidad-precio muy difícil de igualar.

La base del éxito de AMD aquí sigue siendo la tecnología 3D V-Cache de AMD. Estos chips suman una cantidad muy alta de caché L3, y eso le sienta especialmente bien a muchos juegos modernos, donde acceder rápido a los datos marca una diferencia real tanto en la tasa de imágenes por segundo como en la estabilidad del rendimiento.

MSI Afterburner Descargar

Esa receta ya le salió bien a AMD con el Ryzen 7 7800X3D y le sigue funcionando con el Ryzen 7 9800X3D. Zen 5 mejora la base, sí, pero la fórmula que gana sigue siendo la misma.

Eso tampoco quiere decir que el chip nuevo no tenga hueco en el mercado. Donde encaja mejor, seguramente, es menos en la compra por piezas y más en paquetes de componentes y PCs gaming premontados, tanto de gama media como de gama alta. Ahí el sobrecoste del procesador queda mucho más diluido dentro del precio total del sistema y resulta bastante más fácil vender el reclamo de “el mejor procesador para jugar”.

AMD ya está metiendo la serie Ryzen 9000, incluidos los modelos X3D, en equipos de grandes fabricantes e integradores. Hoy el panorama es bastante simple: AMD tiene el chip más rápido, aunque para mucha gente la mejor compra siga siendo el modelo anterior. Lo que todavía no se sabe es cuándo llegará la respuesta de Intel con Nova Lake.