Fue una sorpresa cuando me contactaron hace un par de semanas de parte del equipo de comunicación que lleva el lanzamiento del Star Wars: Galactic Racer, ya que estaba muy acostumbrado a que fuese Electronic Arts quien se ocupara de los títulos del universo de Lucasfilm. Pero esta vez, el juego de carreras de vainas ha sido desarrollado por Fuse Games, y el listón estaba altísimo.
Después de poder jugar durante dos semanas intensísimas, donde mi niño interior ha vuelto a sentirse piloto de vainas, como cuando tenía 8 años y jugaba en la Nintendo 64 al Star Wars: Episodio I Racer, puedo decir que estamos ante un título que justifica la falta de títulos del género durante dos décadas. Que disfrute.
Un juego que engaña: de simple a complejo
Star Wars: Galactic Racer se ambienta en algún momento después de los acontecimientos de El retorno del Jedi, probablemente en la época de El despertar de la Fuerza, pero antes de que aparezca la Primera Orden y empiece a sembrar el caos.
La cuestión es que a Galactic Racer no le preocupa realmente formar parte de una historia más amplia de Star Wars ni establecer conexiones entre momentos del canon, lo cual está bien, ya que no todos los juegos de Star Wars tienen por qué centrarse en Luke Skywalker y compañía.
En su lugar, juegas como un nuevo personaje, Shade, quien, gracias a una artimaña, acaba en una gran liga galáctica de carreras con el objetivo de derrotar al campeón reinante. Ese campeón es Kestar Bool, un villano engreído que forma parte de una poderosa y rica familia alienígena que invadió brutalmente y tomó el control del planeta de Shade hace años. Así que Shade está ansioso por derrotarlo y ayudar a expulsarlo de la liga antes de que pueda hacerse con el control.
Para derrotar a Kestar Bool, Shade tendrá que participar en muchas carreras galácticas. Y aquí es donde Galactic Racer realmente destaca, ya que, independientemente de lo que conduzcas, el juego se siente muy rápido y funciona a la perfección.
No importaba si me subía a una moto speeder, un landspeeder, un skimmer o incluso un podracer; todos ellos surcaban las distintas pistas de carreras del juego a velocidades vertiginosas. Atravesar una cueva o intentar tomar un pequeño atajo a estas velocidades es realmente difícil, y no hace falta mucho para estrellarse y arder. Creo que dejé de parpadear durante largos ratos mientras corría por planetas como Tatooine y Ando Prime.
Además, cada uno de los diferentes tipos de vehículos de carreras espaciales de Galactic Racer ofrece una sensación totalmente distinta al pilotarlos. Vamos a explicarlo.
Cada vehículo es una diversión diferente
A los landspeeders les encanta derrapar, pero tardan en alcanzar la velocidad máxima. Por su parte, los skimmers utilizan sus aletas móviles para tomar curvas cerradas y nunca pierden velocidad. Las motos speeder ofrecen ráfagas de velocidad y aceleración increíbles, pero a cambio ofrecen poca protección frente a los pilotos agresivos que intentan sacarte de la pista.
Y luego están los podracers, que se mueven más rápido que cualquier otra cosa en el juego y dan la sensación de que están a punto de explotar si los miras mal. Disfruté mucho aprendiendo a dominar cada tipo de vehículo, aunque al final acabé prefiriendo el landspeeder clásico al resto de vehículos (me pasa también con el Mario Kart, que conste).
Otra cosa que tendrás que dominar es cómo funciona el impulso en Galactic Racer. Tienes un botón básico de turbo que consume un medidor. Pero también está el Ramjet, una especie de superaceleración que puedes activar y que es aún más rápida, aunque, si no se usa correctamente, hará que tu vehículo, literalmente, explote. Por cierto, puedes ganar una carrera si cruzas la línea de meta justo mientras explotas.
Gestionar estas dos aceleraciones mientras derrapas por las pistas y esquivas peligros como el ácido y la lava, además de manejar diferentes habilidades como los escudos, puede ser todo un reto.
Se siente de lo más bien conducir en este juego, y aún más divertido es cuando consigues estrellar a otro piloto contra una pared y ves a cámara lenta cómo revienta.
Conclusiones: es el juego de carreras de vianas que nos merecíamos desde 1999
Aparte del modo principal para un jugador, hay mucho juego en el Star Wars: Galactic Racer. Hay una docena aproximadamente de «Escenarios» que funcionan como minitemporadas en las que juegas con un personaje diferente (uno de los pilotos NPC de la historia principal) y desbloqueas mejoras permanentes y elementos cosméticos para usar en la campaña (que no termina tras los créditos finales).
También hay una enorme lista de carreras arcade que incluyen pruebas contrarreloj y otras pruebas en todos los circuitos y planetas del juego. Estas incluso cuentan con tablas de clasificación de amigos para que puedas intentar batir el mejor tiempo de tu amigo en el circuito de carreras de pods del Boonta Eve Classic que aparece en el mítico juego de 1999, el Episodio I Racer.
Mi consejo es que, si te gusta Star Wars te tienes que comprar el Star Wars: Galactic Racer y, si te gustan los juegos de carreras, aún más, sin importar si te gusta Star Wars. Es un juego que se siente un soplo de aire fresco en una sector que está pasando por un momento muy complicado.