OpenAI facturó 5.700 millones de dólares en el primer trimestre de 2026 y, aun así, quemó 3.700 millones de caja, según un informe de The Information basado en documentación que la propia OpenAI remitió a sus accionistas. La cifra permite dos lecturas, y las dos pesan. La primera apunta a un negocio que sigue creciendo a una velocidad fuera de lo común. La segunda, a una estructura de costes que por ahora no da señales nítidas de relajarse.
The Information concreta además que tanto los ingresos como la quema de caja se triplicaron frente al mismo periodo del año anterior. Dicho de forma más simple, OpenAI no solo estaría vendiendo mucho más; también estaría gastando mucho más para sostener ese ritmo.
Para los inversores, no es un matiz menor. Lo que sugiere es que OpenAI todavía no ha llegado a ese punto de eficiencia operativa que muchas tecnológicas empiezan a mostrar cuando de verdad ganan escala.
Ahí está el fondo del asunto, siempre de acuerdo con la información de The Information. En este negocio, atender a más clientes no implica necesariamente que el servicio salga más barato. Cuanto más sube el uso de modelos avanzados, más se disparan también los costes de ejecución. Eso recorta el apalancamiento operativo y ayuda a entender por qué el crecimiento comercial no se está traduciendo, al menos de momento, en una vía rápida hacia la rentabilidad.
Eso no impidió que OpenAI cerrara el trimestre con más de 73.000 millones de dólares en efectivo y valores negociables, frente a los 40.000 millones con los que acabó diciembre. Pero, según apunta The Information, ese salto no vino sobre todo del dinero generado por el negocio, sino de una nueva ronda de financiación cerrada a finales de marzo. Con ella, OpenAI habría captado cerca de 122.000 millones de dólares y llevado su valoración hasta los 852.000 millones.
Ese debate puede subir de temperatura muy pronto. The Information asegura que OpenAI ya habría presentado de forma confidencial la documentación para salir a bolsa en Estados Unidos, en una OPV que podría llegar tan pronto como en septiembre y valorar la empresa en hasta un billón de dólares. Si acaba confirmándose, las pérdidas, los compromisos de gasto y las previsiones de OpenAI quedarían sometidos a un escrutinio bastante más duro por parte del mercado.
El grueso de los desembolsos de OpenAI sigue concentrado en capacidad de cómputo, investigación e infraestructura.
The Information añade que, con la vista puesta en finales de 2025, OpenAI habría comprometido alrededor de 665.000 millones de dólares en capacidad de nube a largo plazo.
Además de Microsoft, OpenAI habría ensanchado su red de proveedores con Oracle y Google. A la vez, estudia desarrollar sus propios chips para depender menos de terceros y tener más control sobre los costes con el paso del tiempo. La compañía ya había avisado de que no espera entrar en beneficios hasta el final de la década, y sus pérdidas operativas de 2025 se estimaban en torno a 8.000 millones de dólares, sin contar cargos no monetarios. Luego está la presión competitiva. Si rivales como Anthropic fuerzan bajadas de precios, el camino hacia unos márgenes más saneados puede ponerse todavía más empinado. Y, como suele pasar en procesos así, a día de hoy nadie sabe si la salida a bolsa llegará realmente en septiembre ni con qué valoración terminaría debutando OpenAI en el mercado.