El tan habitual ciclo de renovación anual ya está mostrando signos de desgaste en Apple. Tradicionalmente, la compañía ha actualizando año tras año sus dispositivos más importantes, como el iPhone. Sin embargo, esto estaría a punto de cambiar.
Los más habituales ya saben cómo funciona esto. Primero, el público obtiene un primer vistazo a las novedades relacionadas con el software durante el mes de junio. Después, llega septiembre acompañado de los correspondientes nuevos iPhone. Más tarde, le toca el turno al iPad, Mac y otros accesorios.
Aunque esta táctica ha supuesto mucho beneficio para Apple, es ahora cuando está dejando ver sus debilidades. Una de ellas tiene que ver con la cantidad de productos que lanza Apple a día de hoy y que hace que las actualizaciones anuales no sean prácticas para todos.
Esto no solo afecta a los productos en sí, sino que también perjudica al software. De hecho, el ejemplo más próximo lo tenemos con Apple Intelligence. Aunque fue anunciado en junio junto a iOS 18, ni si quiera los nuevos iPhone 16 han podido probar sus características aún, al menos de forma oficial.
Otro de los problemas más graves los ha sufrido el iPad con chip M4. La última versión de su sistema operativo, iPadOS 18, contenía un bug que podía convertir tu iPad en un ladrillo bastante caro. Este grave error provocó que el sistema operativo no estuviese disponible durante dos semanas.
Por suerte, Apple ya se ha dado cuenta de que aquí hay un problema y así lo ha reflejado en su calendario de lanzamientos: ya no se guarda todo para otoño. La muestra más reciente fue el anuncio de la última generación de los iPad, que tuvo lugar en mayo de este mismo año.
Según podemos leer en Bloomberg, todo hace parecer que Apple cambiará su enfoque a uno más práctico. Si los dispositivos no están listos para lanzarse, no se hará. De momento, Apple tendría planeados varios lanzamientos, tanto a finales de 2024 como para 2025. Junto a las esperadas actualizaciones de iOS 18, esto podría servir para dar un impulso extra a las ventas. ¿Beneficiará a Apple seguir esta nueva estrategia?