La Fórmula 1 nunca ha sido más popular. Quizás sea porque nunca antes se ha metido tanto dinero detrás, quizás que el deporte ha madurado de un modo que no habíamos visto antes, pero ahora tiene un seguimiento que ha sobrepasado lo que era hace diez o quince años. Por eso no es de extrañar que también comience a atraer la atención de fuerzas fuera del propio deporte. Como por ejemplo, el cine.
Ese ha sido el caso de una de las películas más populares de este año. Una película que no sólo ha confirmado a su director como uno de los grandes creadores de mitos fundacionales masculinos de nuestro tiempo, sino que ha vuelto a traer a la palestra a Brad Pitt como uno de los mayores actores de su generación. Esa película es F1: La película.
Una película que sabe tocar todas las teclas
La película sigue la historia de un piloto de Formula 1 absolutamente extraordinario que tras un accidente que acabó con su carrera en el Gran Premio de España en 1993, se dedica a conducir en toda clase de competiciones. Pero incapaz de olvidar la Fórmula 1, decide volver a intentarlo una última vez cuando se acerca a él su antiguo compañero de equipo y dueño de un equipo en problemas que necesita no solo a un buen piloto, sino al mejor. De ese modo, una escudería con potencial pero con muchos problemas y un piloto con todo para triunfar pero mala suerte unirán fuerzas para revolucionar el mundo de la Fórmula 1.
La historia es sencilla, es evidente cómo acabará, pero eso no significa que no sea tremendamente gratificante. Al revés. Con una dirección tremendamente sólida, unas actuaciones notables y una banda sonora a la altura, la película ha enamorado al gran público. Y no sin motivos.
Su director es Joseph Kosinski, un hombre que se ha convertido en la última década en un sinónimo de blockbuster de calidad. Estando detrás de Tron: Legacy, Oblivion y Top Gun: Maverick, ha demostrado una y otra vez saber cómo hacer brillar cualquier guion que le ofrezcan. Sabiendo cómo dar sensación de velocidad y grandiosidad a todo lo que filma, su trabajo enaltece un guion sencillo, pero muy bien desarrollado, que deja espacio para las verdaderas estrellas del show: sus actores.
En ese sentido, gran parte del atractivo de la película recae, también, en que Brad Pitt está soberbio haciendo de Sonny Hayes, el antiguo piloto de Fórmula 1 retirado que vuelve a la acción para un último rodeo. Demostrando que es un actor absolutamente sobresaliente, consigue dar vida a un personaje repleto de matices, dotando de gran personalidad a la película.
Si además le sumamos la banda sonora de Hans Zimmer, tan grandilocuente y explosiva como cabría esperar, y su abultadísimo presupuesto, estimado en algún punto entre los 200 y los 300 millones de dólares una vez sumado el marketing, es fácil entender su éxito. Es una película hecha no solo con oficio, sino también con los recursos para que funcione. Y se ha hecho notar en cómo ha conseguido recaudar más de 631 millones de dólares en taquilla. Convirtiéndose en una de las películas más taquilleras del año.
Todo ello, además, recibiendo una buena recepción de la crítica y habiendo ya conseguido dos nominaciones a los Globos de oro y siete a los Critics’ Choice Movie Awards. Siendo una de las películas que están en las listas de firme candidatas a los Oscars para el año que viene.
Ahora la película llega a Apple TV+ para que puedas comprobar si de verdad es para tanto, aunque ya te avisamos. Si te gustó Top Gun: Maverick por su sentido del espectáculo, la camaradería masculina y el sentido de superación, F1: La película no solo te va a gustar, sino que te va a obsesionar. Y no se nos ocurre mejor halago para esta película que ese.