Luca Guadagnino es un director muy particular, de esos que se salen de lo establecido en Hollywood para triunfar con apuestas completamente distintas. Suyas son películas que han llegado a lo más alto en la industria como Call me by your name o Suspiria. Y hace apenas unos meses estrenó en cines Challengers, película protagonizada por Zendaya que recaudó casi 100 millones de dólares.
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Suscríbete (es GRATIS) ►Ahora, Challengers está a punto de llegar a la plataforma de streaming Amazon Prime Video. El próximo 19 de septiembre se podrá ver en abierto para todos aquellos que tengan una suscripción. Pero ¿qué hace de Challengers una película tan especial? Veamos.
Una historia de tenis, pasión y rivalidad
Challengers sigue a Tashi Duncan (Zendaya), una exjugadora de tenis convertida en entrenadora que trabaja incansablemente para llevar a su esposo, Art (Mike Faist), a la cima del mundo del tenis. Art, quien tuvo una carrera prometedora, ha estado lidiando con una larga racha de derrotas y está en el ocaso de su carrera. Pero cuando Tashi lo inscribe en un torneo de menor categoría para revitalizar su espíritu competitivo, el destino pone a su esposo frente a Patrick (Josh O’Connor), su antiguo mejor amigo y exnovio de Tashi.

Este torneo a tres bandas se convierte pronto en algo más emocional, haciendo florecer rápidamente antiguas tensiones, resentimientos y pasiones entre los tenistas. Pronto, la dinámica entre los tres se convierte en algo más, haciendo cómplice al público y siguiendo una narrativa similar a las que nos tiene acostumbrados Guadagnino.
En definitiva, se trata de un drama deportivo que oculta mucho más tras de sí. Una historia de pasión, deseo y expectativas controlada por un director que se lo pasa en grande gracias a un pulso con la cámara que muy pocos realizadores son capaces de llevar a cabo con tanta precisión.