Christopher Nolan es ahora mismo el director de cine comercial más admirado y taquillero de todos, y sin duda se ha ganado a pulso su prestigio gracias tanto a la trilogía de El Caballero Oscuro como a las narrativas complejas de filmes como Tenet, Origen o Interstellar. Es por ello que no sorprende que sea fan de una película que, si bien considera un “placer culpable” —como también considera la franquicia Fast & Furious, de la que asegura que es fan— defiende a capa y espada.
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Suscríbete (es GRATIS) ►La película en concreto es The Black Hole, una cinta de ciencia ficción de Disney estrenada en 1979. A pesar de que la película pasara sin pena ni gloria en su momento, a él le marcó tanto que incluso la utilizó como referencia de filmes como Interestellar. Así lo explica en una entrevista para Film Comment:
“Cuando era niño, The Black Hole me fascinaba por su oscuridad y su ambición visual. Era algo que no esperabas de Disney, pero su mezcla de terror, ciencia ficción y filosofía era única. Todavía me asombra su final, es uno de los más desconcertantes que he visto en cualquier película”.
The Black Hole: una joya incomprendida en su momento
Dirigida por Gary Nelson y disponible en Disney Plus, The Black Hole fue la primera película del estudio que recibió una calificación PG (con supervisión de los padres), un reflejo de su intención de abordar temas más maduros. Sin duda, venía influenciada de joyas espaciales de la época como Star Wars, y ciertamente se quedaba atrás de todas ellas, pero la cinta es muy salvable por varios motivos.
La trama sigue a un grupo de astronautas que, al descubrir una nave cerca de un agujero negro, se enfrentan a la perturbadora obsesión del Doctor Reinhardt, un científico dispuesto a sacrificarlo todo para alcanzar el conocimiento absoluto. Para Nolan, esta historia combina el sentido de la maravilla científica con un trasfondo de terror psicológico que la hace destacar entre otras películas de la época.

“Es una obra maestra en diseño de producción. La nave Cygnus parece una catedral flotando en el espacio, gótica y majestuosa, pero también aterradora“, explica en la entrevista. “Esa estética tuvo una gran influencia en cómo conceptualicé algunos elementos de mis propias películas de ciencia ficción.”
La música de John Barry, según Nolan, es otro de los aspectos memorables: “La partitura de Barry es increíblemente melancólica y añade una capa de emoción que eleva la película. Es una de esas bandas sonoras que puedo escuchar una y otra vez”. Sin embargo, lo que más destaca para Nolan es el final de la película. El director lo describe como “valiente y audaz. Hoy en día es raro ver películas comerciales que se atrevan a dejar tantas preguntas abiertas, y esa ambigüedad es algo que intento replicar en mi propio trabajo”.
Desde luego, lo que diferencia a The Black Hole de otras películas de su época es su ambición visual y narrativa. Los efectos especiales, que fueron pioneros en su momento, incluyeron el uso del sistema ACES (Automated Camera Effects System) para lograr tomas complejas. Y sumado al diseño de producción ya citado, sin duda conseguía sumergirte en el filme de una forma única.

Aunque no fue un éxito comercial ni crítico en su momento, The Black Hole se ha ganado estatus de culto con el tiempo, especialmente entre cineastas como Nolan, que valoran su intento de explorar preguntas profundas sobre la naturaleza humana, la inteligencia artificial y los límites de la exploración científica.