Indiana Jones y el Dial del Destino es la quinta película de la franquicia protagonizada por Harrison Ford, y la idea es que sea la gran despedida del personaje. Después de quince años de El reino de la calavera de cristal, cuarto largometraje del personaje que ya pretendía dejar claro la evolución de Indy, el arqueólogo vuelve para decir adiós para siempre.
Sin embargo, la crítica no está muy de acuerdo con qué pensar sobre esta película. Si bien las primeras críticas del filme, estrenado en Cannes, fueron algo malas, al lanzarse en todo el mundo la idea ha cambiado bastante. Ahora, la crítica se divide entre el éxito y el fracaso, pero… ¿a quién debemos hacer caso?
Indiana Jones y el Dial del Destino es una gran despedida
Desde el inicio de Indiana Jones 5, la película deja claro que se trata de un epílogo para el personaje. Reconvertido en viejo cascarrabias pero con un sentido de la moral y la aventura intocable, Indy deja claro que todavía tiene tela por cortar… sin venirse demasiado arriba. James Mangold, sin embargo, utiliza esto a su favor para contar una historia que integra la acción a raudales de Spielberg con su propio sello de viejo western que ya vimos en Logan.
Gracias a ello, y a una historia que está más en boga que nunca, la película consigue dejar claro que Indiana Jones es mucho más que un personaje divertido: es un hito en la historia del cine, y lo es también por las tesis y tramas que presenta.
Además, gracias a la maravilla de los secundarios que aparecen en el filme, como es el caso de Phoebe Waller-Bridge, Antonio Banderas y Mads Mikkelsen, se consigue un pulso que sabe a aventura clásica de Indy pero con una gran adaptación a los nuevos tiempos. En definitiva, se trata de una historia digna de la saga.

Indiana Jones y el Dial del Destino tiene fallos evidentes
Sin embargo, no todo es oro lo que reluce, y los críticos también han hecho bien en señalar algunos de los evidentes fallos de la película. En primer lugar, el CGI del Indiana Jones joven funciona bien… pero no. Es decir, a pesar de que las escenas están bien medidas y dan la sensación de realidad, no se puede evitar tener claro que hay algo que no funciona bien allí, y está claro que es un recurso que se seguirá utilizando a pesar de sus resultados extraños.
Pero ese es solo el menor de sus puntos negativos. Entre su tesis algo extraña, su medio acto que en ocasiones se hace pesaroso (en una película de Indiana Jones esto debería estar penado) y su falta de ritmo general hace que, en ocasiones, la película eche de menos a Spielberg. Pero bueno, siempre es mejor que El reino de la calavera de cristal.

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