Somos muchos los preocupados por la preservación del videojuego. Por desgracia, es cada vez más habitual el no poder jugar a títulos de décadas pasadas, incluso con compañías que han perdido el código fuente original del juego y no se puede recuperar. La situación es dantesca, pero es que ahora tenemos datos gracias a un estudio realizado por la The Video Game History Foundation y la Software Preservation Network: el 87 % de los videojuegos clásicos lanzados en Estados Unidos antes de 2010 no se pueden jugar de manera legal en estos momentos.
El ejemplo que pone el equipo de investigación para que entendamos esta problemática es sencillo. Imagínate que quieres ver Titanic y que la única manera legal fuese encontrar una cinta VHS, así como tener un equipo habilitado para ello. Esto es lo que está ocurriendo ahora mismo con 9 de cada 10 videojuegos, aproximadamente.
Desde el estudio se apunta a que la única manera de acceder a estos videojuegos es tan simple como que o tienes una colección privada con el hardware adecuado, o lo posee alguna biblioteca almacenado, o bien recurres a descargarte una copia pirata de Internet (y esto si algún usuario la ha subido, que este es otro problema). Ya está, no hay más soluciones.
Como al final resulta que ninguna de estas opciones son deseables (lo ideal sería poder comprar el juego en una tienda digital rápidamente o incluso que estuviera en un catálogo público), lo que provoca es que la gran mayoría de videojuegos son inaccesibles en estos momentos.
Aunque cueste creerlo, las propias compañías de videojuegos se han mantenido muy duras antes las políticas de preservación de los videojuegos y las fundaciones que las promueven. Estas compañías argumentan que todo se está haciendo bien, pero los datos dejan claro que no sólo se está lejos de ese “bien”, sino que se está tremendamente mal.