Battlefield 6, lanzado hace un mes, ha gozado de críticas muy positivas y se ha consolidado como un éxito comercial en plataformas de consola y PC.
Sin embargo, el juego ha enfrentado una importante controversia en torno a su sistema anti-cheat, conocido como Javelin, que requiere TPM (Trusted Platform Module) y Secure Boot, generando un amplio descontento entre la comunidad de jugadores.
En un reciente análisis realizado por Fully Buffered, demostró que Battlefield 6 puede ejecutarse en un procesador FX-9590 de AMD, que data de hace más de diez años y no soporta TPM.
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Esta CPU, que fue uno de los modelos estrella en su época y cuenta con ocho núcleos, fue probado junto a una tarjeta gráfica RX 5700 y 16 GB de RAM. A una resolución de 1080p, el juego corrió a entre 30 y 40 FPS, aunque con un notable input lag y limitaciones en el rendimiento del CPU durante intensas batallas.
El desempeño del juego en hardware tan antiguo resalta la buena optimización de Battlefield 6, algo que contrasta marcadamente con otros títulos modernos que a menudo requieren equipamiento mucho más actualizado. En situaciones menos exigentes, como en mapas pequeños y con menos jugadores, el juego logró mejorar su rendimiento, alcanzando más de 40 FPS.
Además, el análisis sugiere que solo el soporte de Secure Boot es suficiente para que Battlefield 6 funcione adecuadamente, desafiando la idea de que TPM es un requisito indispensable. Este hallazgo ha sido respaldado por diversos comentarios en redes sociales, donde algunos jugadores confirman que TPM no es una regla estricta para ejecutar el shooter militar.
Si bien los desarrolladores podrían revisar esta política, el futuro del juego se perfila como una mezcla de entusiasmo por su optimización y críticas hacia su enfoque en la seguridad del sistema.