Puede que no se hable mucho de él, o no tanto como de otros juegos, pero a la chita callando Microsoft Flight Simulator lleva ya 42 años entre nosotros, en los que han aparecido más de una decena de títulos. En 1982 rompió con todos los estándares para la época, y su nuevo juego, que acaba de salir hace unos días, no solo promete hacer lo mismo en su nicho (el de los simuladores de vuelo), sino que, según dicen sus desarrolladores, ha marcado un antes y un después.
Viaje con nosotros, si quiere volar
El último Microsoft Flight Simulator salió en 2020, ese año que al mismo tiempo pasó hace tres décadas y cinco minutos, y los fans clamaban un nuevo título exclusivo para PC y Xbox Series. Y la espera ha merecido la pena: es espectacular, ha mejorado la fidelidad e incluso ofrecido todo tipo de simulación en el aire, desde viaje en globo hasta vuelo en helicóptero. Que no se diga que reparamos en gastos.
Los creadores del juego, de hecho, han afirmado que no solo puedes recorrer el planeta Tierra al completo, sino que la tecnología ha mejorado tanto respecto a 2020 que el nivel de detalle es “4000 veces mayor”. Y eso aún teniendo que comprimir y optimizar para que no fuera un juego insondable.
Por poner un ejemplo del nivel de detalle, en 2024 ya no puedes aterrizar en cualquier sitio con un avión y bajarte: si hay rocas o es un acantilado no tendrás manera de hacerlo. Y hay muchas, muchísimas rocas a lo largo y ancho del planeta. Y al fin y al cabo, los fallos en el motor son mucho más constantes de lo que nos gustaría (ojo, también en la vida real), así que no te va a quedar otra que intentar encontrar un sitio en el que no haya rocas por todos los lados.
Vamos, que si quieres un simulador definitivo, lo tienes, y han añadido tantas cosas que parece, directamente, una locura. Ahora solo falta que te gusten los simuladores aeronáuticos, claro…