Cuesta hacerse una idea, desde un mundo en el que cada día se estrenan decenas de series, de lo que supuso Expediente X a mediados de los 90: una serie inteligente, repleta de misterios, que mezclaba el “caso de la semana” con una continuidad abrumadora y repleta de secretos. Mulder y Scully se convirtieron en los ídolos de toda una generación que empezó a creer en los alienígenas y que disfrutó, como si fueran golosinas, de todos sus productos derivados: hubo cómics, videojuegos, novelas, dos películas, una continuación tardía… y, por supuesto, dos spin-offs, que era lo que se llevaba por aquel entonces. Lo que nadie esperaba es que uno de ellos se convirtiera poco después en una predicción oscura y amarga.
La verdad está en el episodio piloto
Probablemente muchos os acordéis de Millennium, que duró tres temporadas y no solo estaba creada por la misma persona que Expediente X, Chris Carter, sino que, además, se convirtió más adelante en un spin-off, cuando la famosa serie hizo un episodio para terminarla y darle un final después de su (para qué negarlo) injusta cancelación, provocada porque Carter quería centrarse en otra serie que nadie recuerda, Harsh Realm. No siempre tomaba las mejores elecciones, la verdad, pero este, aunque es el famoso, no es el spin-off que nos importa ahora.
En 2001, con Expediente X a punto de terminarse y David Duchovny haciendo solo apariciones especiales de tanto en cuando (después de que su personaje fuera abducido por aliens), en Fox decidieron que era el momento de continuar el legado antes de que se terminara. Lo que viene siendo estirar el chicle, vaya. El 4 de marzo de 2001 se estrenó The Lone Gunmen, que seguía a varios de sus personajes secundarios: Melvin Frohike, John Fitzgerald Byers y Richard Langly, investigadores que publican una revista de conspiranoia.
A nadie le interesó demasiado la serie, a pesar (o precisamente por) su tono mucho menos serio, más cómico y divertido, y fue cancelada después de 13 episodios, con el último emitido el 1 de julio de 2001. Sin embargo, dos meses después, The Lone Gunmen tendría relevancia por un motivo macabro: en su episodio piloto, los protagonistas acaban descubriendo una conspiración del gobierno… para estrellar un avión comercial contra las Torres Gemelas y así conseguir que las potencias extranjeras les vendieran más armas (de hecho, el trío es el que consigue hackear el avión antes de que lleve a cabo su propósito). Esto se emitió en marzo. El 11 de septiembre ya sabes de sobra lo que pasó. Glups.
Como sus propios productores recuerdan, lo sorprendente es que nadie intentara hilar cabos en plena teoría de la conspiración: “Me levanté el 11 de septiembre, lo vi en televisión y lo primero que pensé fue en The Lone Gunmen. Pero en las semanas y meses que siguieron, casi nadie notó la conexión”. Su propio director de fotografía afirmó que “fue raro que nadie la referenciara. En la prensa de los siguientes ideas nadie mencionó que se parecía a algo que habían visto antes”. Y es cierto: se cancelaron cientos de episodios televisivos que mostraban las Torres (incluyendo el enorme La ciudad de Nueva York contra Homer Simpson), pero todo el mundo pareció haberse olvidado de un capítulo que vieron 13 millones de personas solo medio año antes.
Obviamente, antes de que a alguien se le vaya la cabeza y empiece a unir puntos, no hay manera alguna de que Chris Carter o VInce Gilligan supieran algo sobre el atentado que estaba a punto de ocurrir, igual que Francisco Ibáñez no tenía ni idea cuando dibujó un avión empotrado en las Torres en el tebeo de Mortadelo titulado La estatua de la libertad. ¡Las casualidades de la vida!