En el reciente estreno de 28 años después: El templo de los huesos, Ralph Fiennes ha dejado una huella imborrable con su actuación en una escena de un concierto donde coreografía al ritmo de “666, the number of the beast” de Iron Maiden. A pesar de que la película no logró el éxito esperado en taquilla, esta secuencia se ha convertido en uno de los momentos más icónicos del año, generando curiosidad sobre la impresionante coreografía que se presenta.
Dos noches de puro terror
La directora Nia DaCosta enfatizó que su intención era crear una experiencia que fuera aterradora, épica y divertida al mismo tiempo. Para lograrlo, trabajó junto a diseñadores de producción provenientes del teatro y la moda, quienes aportaron su experiencia en eventos en vivo para construir una atmósfera auténtica. DaCosta señaló que quería que los personajes, en su mayoría jóvenes, experimentaran por primera vez la música a gran volumen, lo cual añade una dimensión emocional significativa a la escena.
La filmación de la secuencia se llevó a cabo en solo dos noches, haciendo uso de un aro de fuego real y una innovadora configuración de tres cámaras para capturar cada matiz de la actuación de Fiennes. La escena fue compleja de rodar, considerando los riesgos involucrados, incluidos elementos peligrosos como calaveras inflamables. Fiennes, a pesar del frío y la exigencia física, mostró una energía admirable durante las grabaciones, realizando múltiples tomas con pasión y dedicación.
Iron Maiden, generalmente selectivos con el uso de su música, permitieron que su tema sonara en la película, siendo este un riesgo calculado, dado el prestigio de los cineastas involucrados. Fiennes también aclaró que su personaje no era una referenciación a Voldemort, sino una manifestación de partes de sí mismo que raramente se muestran, haciendo de esta actuación algo realmente especial y distinto.