Con la proximidad de la Game Developers Conference (GDC) 2026, la preocupación sobre la seguridad de los asistentes internacionales que planean viajar a Estados Unidos está en aumento. La situación actual en el país, marcada por políticas restrictivas hacia los no ciudadanos, genera un dilema para muchos desarrolladores, especialmente aquellos de comunidades vulnerables como la comunidad LGBTQ+. Según una encuesta del State of the Game Industry, cerca del 31% de los trabajadores de la industria del videojuego que no residen en EE. UU. han cancelado sus planes de viaje en respuesta a la actual política de inmigración y el clima de hostilidad hacia las personas LGBTQ+.
Ni por la GDC ni por trabajo
La encuesta, que recogió opiniones de más de 2,300 profesionales del sector, también reveló que un 33% está reconsiderando futuros viajes al país. La preocupación es especialmente pronunciada entre los trabajadores LGBTQ+, donde el 47% ha expresado su inquietud debido al retroceso en los derechos humanos, en particular en lo que respecta a los derechos de las personas trans. A su vez, el 60% de los líderes e inversionistas de la industria que no son estadounidenses afirman que las políticas de inmigración de EE. UU. han afectado su deseo o capacidad para hacer negocios en el país.
A pesar de estos temores, Mark DeLoura, director ejecutivo de GDC, ha afirmado que, hasta ahora, no ha visto un impacto significativo en la venta de entradas para el evento. DeLoura destacó la importancia de la participación internacional, mencionando que típicamente un 30% de los asistentes provienen de fuera de EE. UU. “Queremos verles venir porque beneficia a todos tener esta conversación global”, comentó.
Con la creciente incertidumbre, muchos en la comunidad de desarrollo de videojuegos se enfrentan a una difícil decisión: arriesgarse a enfrentarse a posibles detenciones o perder oportunidades valiosas de networking y promoción.