El auge de la inteligencia artificial generativa está haciendo tambalear los cimientos del mundo digital. Las capacidades de esta tecnología ha sabido acentuar aún más los fallos de nuestro sistema, como es el caso de las estafas dentro del mundo laboral.
Nuevos estudios han demostrado que los delincuentes utilizaron la inteligencia artificial como herramienta para robar dinero e información de las personas que buscaban empleo. Uno de los informes, realizado por el Identity Theft Resource Center (ITRC), reveló que las estafas aumentaron un 118% en 2023 respecto al año anterior.
El fraude funciona de la siguiente manera: los estafadores se hacen pasar por reclutadores y publican ofertas de trabajo falsas en plataformas muy reconocidas, como LinkedIn. Durante los “procesos de selección”, los estafadores aprovechan para obtener numerosos datos del entrevistado. El objetivo es usar dichos datos para suplantar su identidad o realizar ataques de phishing. De media, una víctima puede llegar a perder unos 2.000 dólares, según los datos aportados por la FTC.
En estos casos, la inteligencia artificial generativa ha demostrado ser un aliado muy efectivo para los timadores. Y es que les permite crear ofertas de trabajo mucho más creíbles y veraces. La investigación de la ITRC lo deja bien claro: “las herramientas basadas en IA ayudan a afinar el discurso para hacerlo más creíble y compensar las diferencias culturales y gramaticales en el uso del idioma”.
Sin embargo, no se trata de una estafa habitual, de momento. En 2023, estas tan solo representaron un 9% dentro de las suplantaciones de identidad. A día de hoy, la estafa más común se perpetra con Google Voice.
Esta última es común entre personas que utilizan plataformas de venta de segunda mano como Facebook Marketplace. Si el vendedor facilita su número de teléfono, el estafador (que se hace pasar por cliente) puede enviarle un código de verificación de Google Voice, para demostrar que eres “real”. Al pasar dicho código al falso cliente, este puede activar una cuente en Google Voice haciéndose pasar por el vendedor.
Fuente: CNCB