Al fin, después de ocho semanas llenas de emoción, acción y aventuras al más puro estilo Star Wars, Ahsoka ha llegado a su gran final. El último episodio de la primera temporada de la serie ha llegado, y con ella decenas de frentes abiertos que se cerrarán próximamente en el universo galáctico de George Lucas.
Como hemos ido advirtiendo a través de toda la temporada, ha habido episodios mejores y peores que han convertido Ahsoka en una serie irregular pero con una trama más que interesante y que nos ha regalado momentos muy interesantes como el regreso de Anakin Skywalker y Ezra Bridger, además de la llegada del Gran Almirante Thrawn. Pero ¿ha estado Ahsoka a la altura de las circunstancias? A continuación analizamos lo mejor y lo peor de la serie para sacar nuestras propias conclusiones.

Lo mejor de Ahsoka
Como veníamos advirtiendo, Ahsoka ha sido una serie que ha servido para darnos grandes dosis de nostalgia para los fans de Star Wars. En un primer lugar, y como era evidente, ha servido para traer de vuelta a los personajes de The Clone Wars y Star Wars Rebels. Y lo ha hecho de una forma eficaz para que los menos aficionados también tengan la oportunidad de conocerlos.
En este caso, lo mejor puede resumirse en dos personajes clave: la propia Ahsoka Tano y Sabine Wren. Respecto a la primera, hemos visto su total evolución a la etapa adulta, en la que la Jedi llega a lo más alto de su madurez sin olvidar sus orígenes y con una interpretación maravillosa por parte de Rosario Dawson.

Pero es Sabine Wren (Natasha Liu Bordizzo) quien se lleva la mayor parte del protagonismo. La padawan de Ahsoka se roba el show en más de una ocasión y muestra una evolución maravillosa durante la serie. Es quien da el punto de vista del espectador y quien más crece a lo largo de los capítulos, algo que es de agradecer ya que cuenta con una historia de superación muy interesante.
Es en los personajes donde más destaca Ahsoka. Porque junto a ellas dos aparecen villanos muy interesantes, como Baylan Skoll, Shin Hati y el Gran Almirante Thrawn, que se ven como grandes amenazas aún superiores al Moff Gideon de The Mandalorian.
Y, por supuesto, no nos podemos olvidar de las apariciones estelares de Ezra Bridger (Eman Esfandi) y Anakin Skywalker (Hayden Christensen), tan emotivas como necesarias para dar sintonía a una serie inmejorable en lo que a elenco y carisma se refiere.

Lo peor de Ahsoka
Todos estos personajes convierten a Ahsoka en una serie más que recomendable para los aficionados de Star Wars. Sin embargo, como veníamos advirtiendo, no deja de ser una especie de prólogo para algo mucho más grande. Si bien funciona como universo a la perfección, da una sensación constante de “tiene que haber algo más” que se asemeja a lo que ocurre en muchos shows de Marvel Studios.
Cuando Ahsoka arranca, en definitiva, ya es demasiado tarde, y toda la conclusión se antoja demasiado apresurada y en vistas de algo que veremos en el futuro. Por lo tanto, sí, Ahsoka es una gran serie, pero no deja de verse como un complemento de lo que podremos ver en el futuro, lo que puede echar para atrás a gran parte del público.