Los cables submarinos que dan internet al mundo prevén una inversión récord para 2027

Cable submarino

En un contexto de creciente interconexión global, se espera que las inversiones en cables submarinos alcancen los 13 mil millones de dólares en los próximos dos años, duplicando lo invertido entre 2022 y 2024.

Esta tendencia es impulsada principalmente por gigantes tecnológicos como Meta, Amazon, Microsoft y Google, que están liderando una expansión significativa de la infraestructura de comunicación subacuática.

El proyecto Fastnet de Amazon, que conectará Maryland, EE. UU. con Irlanda, es uno de los más destacados, contrastando con las ambiciosas iniciativas de Meta.

En 2023, el tiempo promedio de reparación de un cable dañado fue de 40 días

El Proyecto Waterworth de esta última abarcará aproximadamente 50.000 kilómetros, convirtiéndose en el mayor proyecto submarino hasta la fecha.

Además, Meta está desarrollando el proyecto 2Africa, concebido para interconectar toda África y partes de Europa a través de 45.061 kilómetros de cable. Por su parte, Google también está en la carrera con su cable Sol, que unirá Florida, Bermudas, Azores y España.

A pesar de estos avances, el incremento en la cantidad de cables submarinos no está exento de riesgos. Los cortes en estos cables se están volviendo cada vez más comunes, lo que puede llevar a la desconexión de naciones enteras de Internet.

En 2023, el tiempo promedio de reparación de un cable dañado fue de 40 días. Ante esta problemática, la OTAN lanzó el programa Baltic Sentry en respuesta a cortes misteriosos en la región, logrando reducir la cantidad de incidentes reportados.

La situación es aún más complicada en áreas de tensión geopolítica, como el estrecho de Taiwán, donde los disturbios con China han llevado a aumentar la vigilancia en las costas de la isla.

Aunque la mayoría de los daños a los cables son accidentales, se están considerando nuevos modelos de cooperación internacional para mejorar los tiempos de reparación y reforzar la seguridad de esta crítica infraestructura de comunicación.