La exitosa saga de John Wick, protagonizada por Keanu Reeves, se inició con un potente y emotivo giro argumental: la muerte del perro regalado por su esposa. Este detalle no solo capturó la atención del público, sino que se convirtió en un símbolo de la venganza que impulsa al protagonista a enfrentarse a toda la mafia neoyorquina. A pesar de la fórmula bastante común del héroe contra el crimen, la singularidad de la premisa resonó y se ha mantenido en la memoria colectiva tras cuatro películas y un spin-off.
Una película para recordar
Curiosamente, este gesto de pérdida y regalo canino no es exclusivo de John Wick. En 2001, Keanu Reeves protagonizó Noviembre dulce, un drama romántico en el que su personaje también se enfrenta a la muerte y el dolor. En esta película, Reeves interpreta a un publicista que se enamora de una peluquera, a quien le regala un perro antes de que ella muera de cáncer. La similitud temática es notable, sin embargo, ni los creadores de John Wick ni el mismo Reeves recordaban este paralelo, lo que sugiere que Noviembre dulce ha caído en el olvido, tanto por su recepción crítica como por su desempeño en taquilla, siendo catalogada como un fracaso.
Las críticas a Noviembre dulce se centraron en la falta de química entre Reeves y su coestrella Charlize Theron, lo que pudo contribuir a que esta película fuera olvidada incluso por quienes participaron en ella. Esta falta de conexión se contrasta con el abrumador éxito de John Wick, que ha sabido crear un sólido universo cinematográfico en torno al personaje del asesino a sueldo, dejando una huella indeleble en la cultura popular.
Como curiosidad, la revelación sobre el olvido de Noviembre dulce ha sorprendido a Reeves, quien se enteró de esta similitud en una conversación con Theron, sugiriendo que, aunque ambos proyectos parecen estar relacionados, su impacto en la memoria de la audiencia ha sido drásticamente diferente.