Microsoft ha integrado su asistente de inteligencia artificial, Copilot, en varios de sus productos, incluyendo Windows 11, Word, Outlook y Edge. Sin embargo, esta integración ha generado divisiones entre los usuarios.
A pesar de que Windows 11 cuenta con aproximadamente 700 millones de usuarios, muchos aún prefieren Windows 10, citando problemas como el requerimiento de hardware TPM 2.0 y la percepción de que Windows 11 es un sistema operativo sobrecargado.
Los números son reveladores: solo alrededor de 33 millones de usuarios activos están utilizando Copilot, lo que representa apenas el 2.5% de todos los usuarios de Windows 10 y 11.
Una IA que no usa nadie y que le cuesta miles de millones a Microsoft
Esta cifra es notablemente baja en comparación con ChatGPT, que cuenta con cientos de millones de usuarios semanales, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad y la utilidad real de Copilot.
A esto se suma la crítica por parte de antiguos empleados de Microsoft, quienes han cuestionado la dirección en la que se está desarrollando Copilot y el enfoque de la compañía en su integración en Windows.
A pesar de esta resistencia, Microsoft parece comprometido en mantener a Copilot en un lugar central dentro de su ecosistema, lo que ha generado frustración en algunos usuarios.
La popularidad de alternativas más ligeras, como Tiny11, que se presentan como opciones sin inteligencia artificial, destaca el deseo de muchos por un sistema operativo más simple y menos sobrecargado de funciones.
El panorama no es alentador para Copilot. Con la competencia de Gemini AI de Google, es evidente que incluso los aficionados a la inteligencia artificial tienden a preferir soluciones que no están ligadas estrictamente a Windows.
En este contexto, podrían surgir rumores sobre una reevaluación de la estrategia de Microsoft, sugiriendo que se podría considerar un regreso a la simplicidad en el diseño de Windows, en lugar de abordar la creciente demanda de integración de IA.