El pasado 15 de abril, Jagex lanzó RuneScape: Dragonwilds, un giro inesperado para la famosa franquicia después de 24 años desde el original RuneScape. En lugar de su tradicional formato MMO, el nuevo título se adentra en el género de survival cooperativo, captando rápidamente la atención de los jugadores con esta innovadora propuesta.
Un cambio que le ha sentado bien a la franquicia
El juego ha alcanzado un máximo de 52,641 jugadores simultáneos y ha recibido un 85% de reseñas positivas, lo que sugiere que este cambio de rumbo ha sido bien recibido por la comunidad. Con una cámara en tercera persona y un estilo artístico cartoon, Dragonwilds se aleja de la clásica vista isométrica, presentando un mundo más accesible para las nuevas generaciones.
Dragonwilds incorpora mecánicas de recolección y construcción típicas del género survival, pero añade un elemento distintivo: la magia es accesible para todos los personajes. Este uso creativo de la magia permite a los jugadores automatizar la obtención de recursos o realizar tareas que normalmente serían tediosas, brindando un enfoque fresco y atractivo a la mecánica de supervivencia del juego.
Los dragones, que actúan como amenazas activas en el entorno, son un componente relevante del gameplay, añadiendo un nivel de tensión a la exploración y construcción. Los jugadores deben mantenerse alerta, ya que estas criaturas pueden arrasar sus bases en cualquier momento, lo que introduce un elemento de riesgo y emoción.
Aunque Dragonwilds puede no ser lo que esperaban los fanáticos de la saga, su enfoque lúdico y la posibilidad de innovar en el género survival podrían revitalizar el interés en el universo de RuneScape. Si el juego supera los desafíos típicos de su periodo de acceso anticipado y optimiza su contenido, podría convertirse en un spin-off radicalmente exitoso para Jagex.