Jagex, la desarrolladora británica detrás de la icónica franquicia RuneScape, ha sorprendido a la comunidad gamer con el anuncio de su nuevo título, RuneScape: Dragonwilds. Este juego marca un regreso notable, ambientado 24 años después del lanzamiento del primer RuneScape y casi una década tras el último proyecto de la serie. Dragonwilds lleva a los jugadores al continente de Ashenfall, una región azotada por magia salvaje y hogar de dragones que han despertado, ofreciendo una experiencia completamente nueva en un entorno de mundo abierto.
24 años de gestación… casi nada
A diferencia de la fórmula del MMO tradicional, Dragonwilds se centrará en la exploración y la construcción de campamentos en partidas cooperativas de hasta cuatro jugadores. Este cambio estratégico se presenta en un contexto donde se espera que la progresión de habilidades y la utilización de runas sean elementos clave en la jugabilidad, características que evocan la esencia clásica de RuneScape. Además, los jugadores se enfrentarán a la Reina Dragón, un poderoso adversario diseñado para desafiar todas las habilidades adquiridas a lo largo del juego.
El director ejecutivo de Jagex, Jon Bellamy, ha subrayado la importancia de la comunidad en el desarrollo de Dragonwilds. Desde el principio, el estudio ha realizado pruebas alfa cerradas y planea un acceso anticipado que comenzará el 15 de abril. La comunidad ha sido clave en el desarrollo del juego, y continuaremos escuchando sus opiniones durante el acceso anticipado, comentó Bellamy, reafirmando el compromiso del estudio de hacer del juego una experiencia inclusiva tanto para nuevos jugadores como para veteranos.
Con más de 300 millones de cuentas y mil millones de dólares en beneficios desde su lanzamiento en 2001, RuneScape sigue siendo una de las sagas más destacadas en la industria de los videojuegos. Dragonwilds representa una evolución significativa, manteniendo la esencia de la franquicia mientras introduce nuevas mecánicas que podrían redefinir el futuro de la serie.