La Semiconductor Industry Association (SIA) ha anunciado que las ventas globales de chips alcanzarán aproximadamente 848.000 millones de euros para 2026, lo que representa un incremento del 25,6% respecto a los 617.000 millones facturados en 2025.
Este notable crecimiento se ve impulsado principalmente por la enorme inversión en infraestructura de inteligencia artificial (IA) por parte de las principales empresas tecnológicas, que están destinando miles de millones de euros a la construcción de centros de datos capaces de satisfacer la creciente demanda.
En este contexto, los chips de computación avanzada han sido cruciales, con un incremento del 39,9% en 2025, alcanzando ventas de 256.000 millones de euros. Nadie quiere que pase lo mismo que ha ocurrido con la RAM.
La RAM es el espejo donde puede mirarse la industria de los semiconductores
Compañías líderes como Nvidia, AMD e Intel a la vanguardia en la producción de estos componentes esenciales. A su vez, el sector de la memoria también se ha beneficiado considerablemente, experimentando un crecimiento del 34,8% en las ventas, que rozan los 189.000 millones de euros, debido a la creciente necesidad de recursos para el procesamiento de IA, lo que ha derivado en una escasez de suministros.
El presidente de la SIA ha calificado el presente año como “un año de máximos en pedidos”, especialmente para las pequeñas empresas. Sin embargo, también ha expresado preocupación sobre la sostenibilidad de este auge en la demanda de IA y su impacto potencial en los precios.
El ambiente actual en el sector está marcado por un aumento generalizado en los costos, lo que ha llevado a los actores involucrados a negociar estrategias para mantenerse competitivos.
La relevancia de los chips ha evolucionado, pasando de ser componentes invisibles a convertirse en un cuello de botella crítico en la industria tecnológica. Esta situación resalta la urgencia para los involucrados en el sector de adaptarse a las fluctuaciones del mercado, donde el crecimiento no parece mostrar signos de desaceleración en el corto plazo.