Denzel Washington, aclamado actor y ganador del Óscar, ha reflexionado sobre su icónica interpretación de Alonzo Harris en Training Day, un papel que marcó un antes y un después en su carrera. Este villano, interpretado por Washington, le valió el reconocimiento de la Academia y consolidó su estatus en Hollywood. Curiosamente, fue su hijo mayor, John David Washington, quien desempeñó un papel crucial en su decisión de aceptar el personaje.
Nada como la presión de un hijo
En sus propias palabras, Denzel admitió que antes de Training Day, había estado limitado a papeles que encarnaban a “buenas personas.” No obstante, al recibir dos guiones para leer por parte de su hijo, John David lo convenció de que debería explorar un papel más rudo y complejo. “Papá, tienes que hacer este papel,” recuerda Denzel que le dijo su hijo, quien notó la singularidad de interpretar un villano: “Nadie te ha visto hacer eso,” confesó John David, apuntando a la rareza de su elección de carrera.
Training Day finalmente se estrenó el 5 de octubre de 2001, tras un ligero retraso por los atentados del 11 de septiembre. La película se convirtió en un éxito de taquilla, recaudando casi 105 millones de dólares a nivel mundial con un presupuesto de 45 millones. Este reconocimiento monetario no solo celebra la actuación de Washington, sino también el impacto del guion de David Ayer, que fue un factor clave en la aceptación del papel por parte del actor.
Con Training Day, Washington no solo exploró un nuevo territorio como actor, sino que además dejó claro que estaba listo para dejar atrás los arquetipos previos que habían definido su carrera. La influencia de su hijo y la calidad del guion fueron determinantes en esta transición, demostrando que a veces, los consejos familiares pueden abrir puertas inesperadas en la vida profesional.