En Hollywood está de moda adaptar videojuegos, pero parece que poca gente sabe hacerlo bien. Mucha gente adapta libros, han encontrado un filón en los videojuegos, pero parece que el índice de éxitos sigue siendo mucho mayor entre los primeros. O al menos esa impresión da. Y ahora, Steven Kane, creador de la serie de Halo, tiene dos razones para eso: los fans de los videojuegos odian las adaptaciones y además, adaptar un videojuego es mucho más difícil.
Un hombre consciente de los desafíos de su trabajo
En una entrevista para Deadline, el creador de la serie de Halo ha admitido que adaptar videojuegos tiene una dificultad extra con respecto de otros medios. “Los fans van a odiar cualquier cosa que hagas al principio. Tienes que aceptar que eso forma parte del proceso”, ha afirmado. Añadiendo que, “además, la compañía propietaria del juego tampoco quiere destruir la franquicia, así que hay muchísima presión”.
Al respecto de lo que ha supuesto trabajar con Halo, ha señalado que “todo el mundo tiene su propia idea de lo que es Halo, así que ahora portas lo que significa la IP y no quieres fastidiarlo”. Demostrando así una total consciencia de la dificultad de su trabajo. Y también de porqué los jugadores, muchas veces, tienen una actitud muy defensiva hasta esta clase de adaptaciones: cada cual tiene un concepto muy particular de lo que es la IP y no necesariamente tienen fe en que van a saber cómo adaptarlo.
Pero como hemos visto en los últimos años con las series de The Last of Us, Fallout o, en menor medida, Halo, parece que en el audiovisual están sabiendo cómo adaptar con mucha más fidelidad los videojuegos que antes. Asumiendo con más respeto, cariño y delicadeza el medio, todo apunta a que las adaptaciones del videojuego son hoy tratadas con más respeto y cuidado que antes. Y también, que los fans aprenderán a aceptarlas con más facilidad.
Menos hacer la décima película, Quentin Tarantino está dispuesto a hacer cualquier cosa por captar nuestra atención. Si no es meterse con actores como Paul Dano de manera totalmente indiscriminada, es anunciar que va a hacer algo pero al final no y, por supuesto, meterse con una industria del cine que antes entendía a la perfección y ahora se le escapa. A sus 63 años, Tarantino ya no es ese joven destroyer, sino un viejo que grita a las nubes. Ahora solo falta que él mismo lo acepte.
La fábrica de salchipelis
En una columna para Sight & Sound, el director ha cargado contra unas películas que ya no le representan: “Los defectos, las incongruencias, el complacer al público, los actores mal elegidos o, sencillamente, las tonterías sin sentido suelen hundir cualquier película nueva que sale de esa fábrica de salchichas insípidas que antes se hacía llamar Hollywood”. Ya sabes, no como antes, que todas las películas sin excepción eran obras maestras.
Ir con Tarantino al cine tiene que ser la alegría de la huerta, desde luego: “Hoy en día, el concepto mismo de lo que es una película me inspira más desprecio que generosidad. Lo cual es comprensible, porque, en comparación, las películas de los últimos seis años hacen que los años 80 parezcan los años 30″. Por si acaso no repases las películas de los últimos seis años, no vaya a ser que se le caiga el chiringuito.
Por supuesto, ha habido películas que le han gustado, menos mal. No muchas, eso sí: pone como ejemplo West Side Story y las dos partes de Horizon: An American Saga, añadiendo que “nada que realmente me cautivara y me transportara a ese mundo mágico de diversión al que solía acudir con frecuencia y que era la razón por la que me encantaban las películas por encima de cualquier otra forma de arte. Hoy en día prefiero leer un libro”. Muy bien, Quentin, pero no pretendas hacernos creer que es porque el cine es peor: es porque tú estás más mayor y tus gustos han cambiado. Es normal.
Sí hay una película, de entre todas, que le ha gustado: El Botín, en Netflix, lo nuevo de Ben Affleck y Matt Damon, “un emocionante thriller policiaco con una premisa novedosa que se las arregla para darlo todo de maneras realmente inteligentes. Todo funcionó: la dirección de Carnahan, el espléndido reparto, la fotografía de la película, el sensacional guion de Carnahan y Michael McGrade“. En fin, las cosas de Quentin.
Backrooms es la película de la temporada. Con un presupuesto de 10 millones, ha hecho 135 millones de taquilla, de momento, y con una extraordinaria recepción crítica y una notable recepción por parte del público, la película está llamada a ser una de las películas del año. Además de convertir a su jovencísimo director, Kane Parsons, de apenas 20 años, en una de las grandes revelaciones del cine. El cual, además, ya está dando que hablar por sus opiniones totalmente a contrapelo sobre la IA en el cine.
IA generativa no, gracias
En una reciente entrevista con The Australian, el director ha afirmado que, al respecto de la IA, se considera en “el mismo lugar que la mayoría de personas con la cabeza sobre los hombros”: no quiere que Hollywood, o ninguna otra industria, empiece a usar la IA. Llegando a afirmar que “si pudiera chasquear los dedos y hacer que la IA generativa desapareciera para siempre, probablemente lo haría”, Parsons parece tener las ideas muy claras al respecto.
De hecho, no se ha quedado ahí. Afirmando que “la IA generativa se siente menos como innovación que como un síntoma de una corrupción cultural y económica mayor”, ha dejado muy claro su opinión sobre la IA. Pero también que quiere explorarla en su trabajo. Pues ha dicho que “estoy interesado en usar esa iconografía en el arte — no usar la IA para hacer el arte en sí, sino examinar que representa”, dejando entrever por donde se pueden conducir sus próximos proyectos tras el éxito arrollador de su debut.
Esto contrasta con las recientes declaraciones de Martin Scorsese, afirmando que debemos estar abiertos a la IA, porque el cine es un medio joven y no debemos cerrarnos a sus posibles evoluciones. Demostrando que existe una evidente diferencia entre cómo se percibe generacionalmente esta tecnología. Y no precisamente en la relación de edad que normalmente esperaríamos.
The Adventures of Cliff Booth llegará a salas IMAX de todo el mundo el próximo 25 de noviembre durante solo dos semanas. Es el contrato de exhibición estándar de Netflix para películas que cree que tienen una oportunidades en el circuito de premios y que necesitan, al menos, ese tiempo en las salas de cine para poder ser consideradas para los Oscar. Razón por la cual podremos disfrutar de esa película en el cine durante dos semanas y el 23 de diciembre en streaming en Netflix.
Eso no significa que volveremos a ver una película de Tarantino. Al contrario. The Adventures of Cliff Booth será dirigida por otro de los grandes directores de nuestro tiempo: David Fincher. Con el regreso de Brad Pitt al papel protagonista y la inclusión del director de fotografía Eric Messerschmidt y los compositores Trent Reznor y Atticus Ross asegurándose de que esta sea una experiencia memorable.
Aunque aún falta bastante para el estreno de la película, no cabe duda de que será uno de los grandes eventos cinematográficos del año. Y aunque con su estreno limitado no va a pelear por el puesto de películas más taquilleras del año, algo que podría hacer en otras circunstancias, es indudable que se colará en no pocas listas de las mejores películas del año. Por lo que habrá que tener un ojo puesto en lo que nos ofrece David Fincher en su visión de esta singular película de Tarantino.
Steven Spielberg, reconocido como uno de los grandes directores de cine, regresará al género de la ciencia ficción en 2026 con su nuevo proyecto titulado El día de la revelación. Este será su regreso al ámbito de la ciencia ficción después de dirigir Los Fabelman (2022) y West Side Story (2021). La expectativa es alta entre los fanáticos, especialmente considerando su éxito previo con Ready Player One, que se estrenó en 2018 y recaudó 582 millones de dólares en taquilla.
La culpable de no saber más: el COVID
La secuela de Ready Player One, que lleva por título Ready Player Two, ha estado en desarrollo desde su anuncio en 2020. Sin embargo, diversos contratiempos como la pandemia de COVID-19 y más recientemente las huelgas en Hollywood han afectado su progreso. A pesar de estos obstáculos, el autor de la novela original, Ernest Cline, ha confirmado que la saga sigue en los planes, aunque Spielberg solo actuará como productor en esta ocasión.
La popularidad de Ready Player One se evidencia en el hecho de que la novela de Cline permaneció 100 semanas en la lista de los más vendidos del New York Times. Con ello, la posibilidad de una secuela es razonable y tiene un sólido fundamento a raíz del éxito anterior. En este contexto, se lanzará una novela gráfica de Ready Player One en otoño de 2026, seguida de una novela gráfica de Ready Player Two programada para 2028. Según Cline, este lanzamiento podría servir como un termómetro para medir el interés de los fans antes de que se dé luz verde a la producción cinematográfica oficial.
A medida que continúa el desarrollo de la secuela, los seguidores de la franquicia mantienen la esperanza de que las novedades surjan en los próximos meses, mientras el equipo de producción busca avanzar en este esperado proyecto en el mundo del entretenimiento digital.
Scarlett Johansson, una destacada figura de Hollywood con más de 30 años de actuación en la pantalla y dos nominaciones al Oscar, ha compartido sus reflexiones sobre su trayectoria en la industria del cine y los desafíos que enfrentó, especialmente en sus inicios. En una reciente entrevista, la actriz reveló que se sintió encasillada debido a su apariencia física, lo que afectó las oportunidades de roles que se le ofrecían en los primeros años de su carrera. Esta experiencia no es aislada, pues muchas mujeres en la industria han lidiado con estándares de belleza estrictos y a menudo superficiales.
Su apariencia fue un problema para ser tomada en serio
Johansson mencionó que, durante la primera parte de los años 2000, era socialmente aceptable juzgar a las mujeres por su apariencia, lo que llevó a una presión constante para encajar en ciertos moldes estéticos. Sin embargo, a través de su carrera, ha observado una evolución significativa en la representación de los papeles femeninos en Hollywood. La actriz enfatizó que los roles para mujeres han mejorado en la última década, lo que refleja un cambio en la forma en que la industria aborda la conversación sobre la representación de género.
Este cambio es crucial, no solo para las actrices como Johansson, sino también para todas las mujeres que desean ver reflejadas experiencias auténticas y diversas en la pantalla. En la actualidad, Hollywood comienza a desafiar estos viejos estándares y a ofrecer narrativas que trascienden las limitaciones impuestas por las apariencias físicas. Johansson, a medida que continúa su carrera, se convierte en un testimonio del poder de la evolución en la industria del entretenimiento, abriendo el camino para futuras generaciones de actrices que triunfan más allá de los estigmas del pasado.
El nuevo spin-off de la exitosa franquicia Gru: Mi villano favorito, titulado Minions & Monsters, está programado para estrenarse en cines el 1 de julio de 2026. Esta película llega en un contexto donde las seis entregas previas de la saga han acumulado cerca de 5.500 millones de dólares a nivel mundial, con varias de ellas superando la barrera de los mil millones. Este éxito considerable ha generado grandes expectativas para la continuación de la historia.
Podremos verlo dentro de muy poco
Minions & Monsters cuenta con un talentoso elenco de voces que incluye a figuras destacadas como Christoph Waltz, Jeff Bridges, Allison Janney, Jesse Eisenberg, Trey Parker, Zoey Deutch, Bobby Moynihan y Phil LaMarr. Sin embargo, los detalles sobre los personajes que interpretarán aún no han sido revelados, lo que deja a los fanáticos especulando sobre sus roles en la trama.
La narrativa de esta nueva entrega se ubica en la década de 1920, donde los icónicos Minions deciden dar un giro a sus travesuras al intentar filmar una película de monstruos en Hollywood. Para lograrlo, recurren a un antiguo libro para invocar a una criatura, pero sus esfuerzos generan un caos inesperado, típico de la hilarante esencia que caracteriza a las aventuras de los Minions.
Con cada nueva entrega, la franquicia ha sabido reinventarse y mantener el interés del público, convirtiéndose en un favorito tanto para niños como para adultos. Minions & Monsters promete continuar con esta tradición de entretenimiento y humor, mientras lleva a los Minions a una época emblemática del cine. A medida que se acerque la fecha de estreno, se espera que surjan más detalles sobre la historia y el elenco, manteniendo la emoción de los seguidores a niveles altos.
La comedia es un género más antiguo que el cine. Ya Aristóteles escribió sobre él como la contraposición al drama, incluso si es uno de los escritos que no ha llegado hasta nuestros días. Por eso no debería extrañarnos que en el cine siempre se haya cultivado de forma metódica y delicada la comedia, adaptándose a los tiempos y los gustos del público. Cambiando de forma radical con las épocas y los lugares lo que es considerado una buena comedia.
Pero hay un hombre en Hollywood que ha logrado desafiar todo concepto de edad, género o lugar en lo que es una buena comedia. Un hombre que ha conseguido hacer reír a muchas generaciones distintas, a lo largo de todo el mundo, y cuya carrera es tan prolífica como carcajadas ha conseguido levantar. Un hombre que, con 99 años y camino de los 100, ha recibido un documental para celebrar que es uno de los mejores comediantes vivos. Porque si alguien se merece un documental, ese es Mel Brooks.
El hombre que sabe hacer reír
Nacido el 28 de junio de 1926, Mel Brooks, nacido Melvin James Kaminsky, creció en el hoy famoso y muy hípster barrio de Williamsburg, en su momento, un barrio humilde más de Brooklyn. Sirviendo brevemente en la Segunda Guerra Mundial tras graduarse en el instituto en el escenario europeo, cuando acabó la guerra comenzó lo que sería su verdadera pasión en la vida: se unió a los Servicios Especiales como cómico itinerante para las bases de las fuerzas armadas. Y cuando en junio de 1946 fue licenciado con honores, ya sabía cuál era su siguiente destino.
Encontrar pie le llevó tiempo. No fue hasta 1949 que conseguiría comenzar a escribir como guionista para televisión. Desde allí haría contactos y conocería a la gente adecuada durante la siguiente década, aprendiendo todo lo necesario del oficio. Hasta que, casi veinte años después, llegó el momento donde pasó de ser guionista y actor de pequeños papeles para dar el gran salto.
En 1967 dirigió su primera película: Los productores. Una comedia irreverente y aún hoy tremendamente relevante en que un productor de obras teatrales tiene un plan infalible: ganar dinero produciendo una obra que sea un fracaso absoluto. ¿Cómo lo hace? Haciendo que el protagonista sea Adolf Hitler, pretendiendo que el público empatice con él y aun encima de todo, con números musicales que hacen ver a los nazis como personas que en el fondo no son tan malos.
Con esta premisa la película podría ser o un absoluto desastre o absolutamente hilarante y, por fortuna, el talento de Brooks hace que sea lo segundo. Costando apenas 941.000 dólares, hizo 1.6 millones de dólares y lo que es más importante, puso a Brooks en el radar. La crítica se mostró dividida, con muchos acusándole de tener un humor pueril y básico, mientras otros le abalaron por demostrar una dotada inteligencia, que de hecho, se vio refrendada en no pocos premios: ganó el Oscar a mejor guion, Gene Wilder fue nominado a mejor actor secundario y tuvo dos nominaciones a los Globos de Oro, tanto a mejor actor en un musical o comedia como a mejor guion.
A partir de aquí, todo lo que toque Brooks se convertirá en oro. O como mínimo, motivo de conversación. Y dos de sus películas más relevantes llegarán en el mismo año y aún hoy son consideradas como clásicos de culto de la comedia: Sillas de montar calientes y El jovencito Frankenstein.
Parodias ambas, del western y del cine de terror en general y de la historia de Frankenstein en particular, arrasaron entre la crítica y el público siendo aún hoy motivo de reposición constante en cines y televisión. Pero también marcaría el tono que repetiría en el futuro con gran éxito con películas como La loca historia de las galaxias, una parodia de Star Wars, Las locas, locas aventuras de Robin Hood, una parodia de Robin Hood, o con notable menos éxito en su última película hasta el momento, Drácula, un muerto muy contento y feliz.
Última película hasta el momento porque, con 99 años, está dirigiendo una nueva película: una secuela de La loca historia de las galaxias que busca estrenar en 2027. Si a eso sumamos que será el productor ejecutivo de una mini-serie de El Jovencito Frankenstein, parece que Brooks está lejos de estar pensando en esperar a lo inevitable y nada más.
Por eso, si te interesa Mel Brooks, lo mejor que puedes hacer es ver el documental que estrena HBO Max sobre su vida co-dirigido por Judd Apatow y Michael Bonfiglio. De nombre Mel Brooks: The 99 Year Old Man! y dividido en dos partes, aborda la historia la vida y la producción de este genio indiscutible de la comedia de un modo exquisito. Estando ya disponible en la plataforma de streaming, no deberías perder la oportunidad de conocer más en detalle la vida de uno de los grandes humoristas de su generación. Porque como Mel Brooks es dudoso que tengamos otro.
El universo de God of War sigue expandiéndose, y no es de sorprender que después de casi 21 años del lanzamiento del primer juego en PlayStation 2, se haya anunciado la producción de una serie que llevará las hazañas de Kratos a la pequeña pantalla. Esta adaptación de Amazon Prime Video está destinada a reflexionar la evolución de la saga y, según se ha confirmado, Ryan Hurst será el encargado de interpretar al icónico protagonista.
Es un actor con un palmares de lo más espectacular
Conocido por sus papeles en series como Sons of Anarchy y Motel Bates, Hurst ha mostrado un notable parecido con Kratos, a pesar de su cabello. Además, su experiencia previa en el universo de God of War como la voz de Thor en la última entrega del juego, que le valió un BAFTA, lo convierte en una elección acertada para dar vida al protagonista. La serie promete seguir la narrativa de los videojuegos más recientes, centrándose en la relación entre Kratos y su hijo Atreus, lo que representa un paso significativo en la evolución del personaje.
A medida que Amazon busca capitalizar el éxito de las adaptaciones de videojuegos, ha solicitado dos temporadas de la serie, bajo la dirección de Ronald D. Moore, conocido por su trabajo en Battlestar Galactica y Outlander. La serie está en pre-producción, y se espera su estreno entre finales de 2027 y principios de 2028, lo que indica que los fanáticos deberán tener paciencia, pero también que el proyecto está tomando forma sólida.
Con la lección aprendida de adaptaciones anteriores, Hollywood ha mostrado un enfoque más cauteloso al tratar de cumplir con las expectativas de los gamers. De hecho, se anticipa que esta serie se mantenga fiel a la esencia de los últimos juegos de la saga, una señal positiva que sugiere que la narrativa no se alejará del material fuente que ha capturado millones de corazones en todo el mundo.
La influencia de Donald Trump en la industria del entretenimiento sigue siendo un tema de gran relevancia, especialmente en el contexto de las recientes ofertas para adquirir Warner Bros. Según informes, el expresidente de EE. UU. está ejerciendo una presión significativa sobre los interesados en la compra de la icónica compañía, lo que ha hecho que otros postores reevalúen sus estrategias. Este movimiento ha suscitado mucha expectación en Hollywood, donde se especula que las decisiones de Trump pueden alterar el equilibrio del proceso de adquisición.
Trump está con David Ellison
El impacto de Trump en el proceso de puja parece favorecer a David Ellison, un ejecutivo conocido por su trabajo en el cine y la televisión. Las acciones del exmandatario han proporcionado a Ellison una ventaja competitiva, posiblemente mejorando sus posibilidades en la contienda por Warner Bros. Este desarrollo ha generado una serie de rumores en la industria sobre qué otras ofertas podrían surgir como resultado de esta intervención.
A medida que la industria del entretenimiento observa con atención, muchos analistas destacan la anticipación casi constante de las decisiones de Trump desde su retorno al escenario político. La situación actual sugiere que la dinámica del mercado de adquisiciones no solo está determinada por el valor económico de las ofertas, sino también por las intenciones y la influencia de figuras políticas transitorias. Can las maniobras de Trump cambiar radicalmente la configuración de las empresas dentro de Hollywood? Este es un interrogante que permanece en el aire mientras se desarrolla el proceso de compra.
En resumen, las decisiones de Donald Trump están teniendo un efecto tangible en la puja por Warner Bros., beneficiando a ciertos postores y complicando el panorama para otros. La situación es un claro recordatorio del entrelazado de la política y el entretenimiento, un ámbito donde las novedades pueden surgir en cualquier momento, afectando a múltiples actores en la gran industria cinematográfica y televisiva.