Durante los 80s y principio de los 90s, los videojuegos estuvieron dominados por los arcades. Las tendencias se creaban en las máquinas y, fuera de las mismas, las consolas y los ordenadores eran más una curiosidad que otra cosa. A partir de la segunda mitad de los 90s, de todos modos, los arcades empezaron a decaer. La razón fue que la separación entre videojuegos arcades y domésticos comenzó a ser cada vez menor, o incluso inexistente, haciendo que la industria se centrara en los segundos. Algo de lo que tuvo culpa, en parte, una compañía llamada SNK.
SNK Corporation, fundada en 1978, era una compañía dedicada a los arcades. Aunque trabajó desde la segunda mitad de los 80s haciéndose un nombre en los arcades, lo que la hizo triunfar fue que en 1990 creo la placa arcade NeoGeo MVS. Esta placa permitía intercambiar diferentes cartuchos, abaratando tremendamente los costes de producción y distribución de los juegos.
Esto hizo que, durante la década siguiente, SNK fuera una de las fuerzas dominantes de los arcades. Con títulos como Metal Slug, Fatal Fury o The King of Fighters, consiguieron poner contra las cuerdas incluso a una gigante como Capcom. Especialmente en Oriente Medio, América Latina y en su país natal, Japón. El problema es que, debido a una serie de malas decisiones financieras, acabaron quebrando en 2001, desapareciendo y apareciendo repetidas veces a lo largo de los años, pero nunca volviendo a establecerse como una compañía compitiendo en la industria del videojuego de nuevo.
El arcade se hace doméstico
Una de las ideas más particulares de SNK fue hacer que, ya que los cartuchos eran intercambiables, crear un sistema con el que se pudieran utilizar esos mismos videojuegos también en casa. De ese modo, nació la NeoGeo AES. Una consola prohibitivamente cara, que nunca llegó a ser tan popular como el formato NeoGeo MVS, que saldría un año después que el arcade, en 1991. Pero ese precio desorbitado, con precios que costaban el doble o el triple que los juegos de SEGA o Nintendo, pero que prometían ser réplicas perfectas de los arcades, es como se creó una leyenda alrededor de la consola. Es así como nació la idea de que la NeoGeo AES era el Rols Royce de las videoconsolas. Y muchas personas que en su día quisieron tenerla, pero no pudieron, con los años quisieron hacerse con ella.
Existe un problema. Aunque hacerse con la consola de segunda mano, en sí, no es particularmente caro, hacerse con sus videojuegos sí lo es. Costando entre 2.000 y 4.000 euros de medio cada uno de sus juegos, pudiendo oscilar los 20 o 25.000 euros los más caros, es una consola prohibitiva hoy en día. Habiéndose convertido en una leyenda para quienes no pudieron tenerla. Pues si bien las placas de NeoGeo MVS son, comparativamente, mucho más baratas, no tienen la mística que tiene la NeoGeo AES.
Ahora, SNK, ha decidido reeditar la NeoGeo AES de nuevo. Bajo el nombre NeoGeo AES+, es una réplica de la consola original basándose en los esquemas que han hecho fanáticos con gran experiencia en la arquitectura de la consola, buscando replicar la experiencia de la consola original. Aunque no exactamente. Añadiendo puertos modernos y asegurando que tenga, también, todas las comodidades que cabría esperar de una consola moderna, su interés radica en combinar lo moderno y lo antiguo: se puede usar con tus aparatos modernos, con tus juegos antiguos, pero sigue siendo la misma consola.
Con un precio de 200 euros y con 10 juegos anunciados, a 80 euros cada uno, son precios altos, pero en consonancia a lo que es la NeoGeo AES. Una consola de lujo. Algo que ha llevado a preguntarse a mucha gente, ¿esto hará que sus colecciones se devalúen?
El problema del coleccionismo
Mucha gente tiene colecciones de juegos de NeoGeo AES por motivos varios. Como hemos dicho, los juegos de la consola valen entre 2.000 y 4.000 euros de media, pudiendo ascender a hasta diez veces esa cantidad en algunos casos. Para algunos jugadores, es preocupante que la reedición de estos títulos pueda hacer que el valor de sus juegos caiga, porque, incluso si los juegan y no se limitan a coleccionarlos o valorarlos como una inversión, son conscientes de su precio: pasarán a valer menos de lo que pagaron por ellos. Para su tranquilidad de espíritu, si algo nos ha demostrado siglos de coleccionismo, es que eso no va a pasar.
Esto es una reedición. Los nuevos títulos tienen diferencias evidentes con respecto de los originales en su presentación, remarcando que no son el mismo juego. Algo importante. ¿Por qué? Porque crea una diferencia: crea generaciones de los títulos. No es lo mismo un Metal Slug de la NeoGeo AES que saliera en 1991 que uno que saliera en 2026. Y sus precios van a variar en relación a ello.
En el coleccionismo, la fecha, importa. El hecho de que un título vaya a ser original y sea una primera edición de Metal Slug o de Fatal Fury va a hacer que valga una cantidad de dinero significativa por el hecho de serlo. Su valor reside en el hecho de que es escaso, más aún si su estado es óptimo, o bueno, dado la dificultad de que eso ocurra a causa del paso del tiempo. ¿Pero no anula eso el hecho de que se reedite? No, porque lo que se paga ya ahora no es el hecho de que sea este o aquel título de NeoGeo AES, sino que sea más o menos escaso, esté más o menos cotizado y esté en mejor o peor estado. Algo que no cambiará en absoluto, independientemente de cuantas copias nuevas del juego se impriman.
Puede haber una pequeña bajada de precio en algunos juegos, pero no parece probable que los precios se desplomen. No a largo plazo. Y con más personas accediendo a la plataforma, es más probable que suban, a causa del interés renovado por la misma, que lo contrario. Pero para saberlo tendremos que esperar hasta el 12 de noviembre, cuando sale esta nueva NeoGeo AES. Y para quien no pueda esperar, siempre puede hacerse con una placa de la mucho más accesible NeoGeo MVS, la verdadera experiencia NeoGeo del pueblo.