Blizzard Entertainment ha aprovechado el ‘Diablo 30th Anniversary Spotlight’ para desvelar ambiciosos planes para su icónica saga. En una celebración la compañía anunció la llegada de una nueva clase jugable, el Warlock, junto con importantes cambios en Diablo II: Resurrected y Diablo IV, así como novedades para Diablo Immortal.
La primera expansión en 25 años
El Warlock se presenta como una clase con una estética oscura y agresiva, que utiliza invocaciones demoníacas y se establece como un contrapunto al paladín en Diablo IV. Blizzard describe al Warlock como una entidad marcada por cadenas y fuego, con el objetivo de volver el poder del Infierno contra sí mismo. Este enfoque no solo introduce una nueva mecánica de juego, sino que también refleja un intento de Blizzard de evolucionar el concepto de clases jugables a lo largo de sus títulos.
En lo que respecta a Diablo II: Resurrected, la compañía ha lanzado inmediatamente ‘Reign of the Warlock’, su primera expansión en 25 años, disponible en Steam, Xbox Game Pass y como un DLC por separado. Esta expansión introduce un sistema de inventario mejorado, llamado ‘La Crónica’, y mejoras en las Zonas de Terror, que permiten aumentar la dificultad y las recompensas en el juego.
El Warlock también hará su entrada en Diablo Immortal en junio de 2026, incorporando características únicas como invocaciones y una misión de origen para contextualizar al personaje. Junto con la llegada del Warlock, Blizzard busca unificar narrativas, mecánicas y progresión en toda la franquicia, marcando el 2026 como un año clave para el futuro de Diablo. En términos de sistemas de juego, se introducirán ‘Planes de Guerra’ en Diablo IV, que orientarán a los jugadores en su progresión y diversificará las builds, alejándolas de la tradicional meta de las temporadas.