La nueva versión de Frankenstein, dirigida por Guillermo del Toro, ha impresionado tanto por su narrativa clásica como por sus efectos prácticos de última generación. Sin embargo, lo que realmente ha captado la atención del público es la espectacular transformación de Jacob Elordi en la Criatura, un papel que requirió un esfuerzo monumental de su parte.
Un trabajo arduo
Elordi pasó 10 horas diarias en sesiones de maquillaje, durante las cuales se le aplicaron 42 prótesis, 14 de ellas solo en su cabeza y cuello. En total, el actor dedicó 500 horas a este proceso a lo largo del rodaje. La dedicación de Elordi y la maestría del equipo de maquillaje, liderado por Mike Hill, culminaron en el merecido Oscar a Mejor Maquillaje y Peluquería y un reconocimiento al detallismo artesanal de su labor.
Mike Hill, el maquillador principal, había anticipado que Elordi podría quejarse durante las largas jornadas. Sin embargo, quedó sorprendido por la paciencia y amabilidad del actor, quien nunca expresaba descontento incluso durante las jornadas de 20 horas. Según Hill, “Lo que intentábamos hacer era prácticamente mostrar el interior de un cuerpo humano al exterior”. Este enfoque permitió que la Criatura pareciera tanto un monstruo como un verdadero producto del meticuloso trabajo de Victor Frankenstein.
El propio Jacob Elordi compartió que el tiempo asignado al maquillaje era esencial para su proceso de transformación, describiéndolo como “la cantidad perfecta” de tiempo para desconectarse de su propia identidad. “Era una vez, no pensaba en términos de mañana, tarde o noche”, afirmó, señalando que ese “ritual” le permitía sumergirse completamente en el personaje.
El resultado de esta ardua labor fue una representación cautivadora y profundamente impactante, reflejando la maestría del equipo, que buscó que la Criatura no solo impresionara, sino que también contara su propia historia a través de su aspecto físico.