La secuela que Robert Redford estuvo a punto de hacer (pero no pudo)

La muerte de Robert Redford a principios de esta semana ha conmocionado a la comunidad cinematográfica y a sus innumerables seguidores. Reconocido como una leyenda de Hollywood, Redford dejó un legado imposible de ignorar, marcado por clásicos atemporales como Dos hombres y un destino, El golpe y Todos los hombres del presidente.

Hasta siempre, Robert

A lo largo de su carrera, Redford se mostró reacio a participar en secuelas; sin embargo, durante años estuvo interesado en revivir a su icónico personaje Bill McKay, el joven aspirante al Senado Californiano de El candidato. Bajo la dirección de Michael Ritchie, esta sátira política le valió un Oscar al Mejor Guion Original a su escritor, Jeremy Larner. Junto al director Rod Lurie, con quien trabajó en La última fortaleza, Redford exploró la posibilidad de retomar la historia, aunque nunca logró concretar el proyecto. “Pasamos muchísimas horas discutiéndolo, lo que quería hacer y lo que no”, explicó Lurie en una entrevista.

A pesar de su autodenominación como “antisecuelas”, en una conversación con The New York Times en 2003, Redford justificó su deseo de reexaminar la narrativa de McKay ante la relevancia actual de los temas tratados en la película. La frase “La verdad es terrible, pero a su horrible manera, es entretenida”, refleja su crítica al estado actual de la política.

En sus años finales como actor, Redford hizo una notable excepción al retomar su papel como Alexander Pierce en el universo cinematográfico de Marvel, participando en Capitán América: El soldado de invierno y Vengadores: Endgame. No obstante, el consenso es que su grandeza radica en su vasta filmografía, donde títulos como Todos los hombres del presidente siguen siendo referencias indispensables en el cine norteamericano.