La nueva serie documental de Steven Spielberg, Los Dinosaurios, está capturando la atención no solo por su impresionante producción sino también por su rigor científico poco común en este tipo de representaciones. A diferencia de lo que se ha visto en la franquicia Jurassic Park, la serie presenta un entorno sin hierba, un aspecto que puede parecer descuidado, pero que en realidad refleja la verdadera época en la que vivieron estos animales.
Esa gente se equivoca
Los paisajes mostrados en Los Dinosaurios incluyen principalmente tierra y árboles frondosos, lo que responde a investigaciones paleobotánicas recientes. Hasta hace apenas 20 años, no se habían descubierto fósiles de hierba que dataran de más de 113 millones de años, muy posteriores a la extinción de los dinosaurios, que ocurrió hace 65 millones de años. Este hallazgo subraya que, en la era de los dinosaurios, los amplios campos cubiertos de hierba, que hoy en día son comunes, simplemente no existieron.
En este contexto, los árboles, arbustos y la tierra desnuda se convierten en protagonistas del paisaje durante el Mesozoico. Spielberg, con su representación fiel del paisaje, establece una conexión directa entre la narrativa de la serie y la paleobotánica, lo que lleva al público a una comprensión más profunda del mundo prehistórico. Esta decisión no solo es un acierto visual, sino que también plantea una reflexión sobre cómo se enseñan y perciben los dinosaurios en la cultura popular.
Los aspectos técnicos y concienciados de Los Dinosaurios contrastan con la necesidad habitual de enmarcar la historia en una estética más comercial, proporcionando una lección de historia natural que es tanto entretenida como educativa. Por lo tanto, con Los Dinosaurios, Spielberg no solo busca asombrar a las audiencias, sino también educarlas sobre la realidad de un mundo que existió hace millones de años.