En una noche espectacular, el Dubai Frame se convirtió en escenario de la mayor partida de Tetris jamás jugada, utilizando un despliegue impresionante de 2.800 drones que iluminaron el cielo y revolucionaron la experiencia del icónico juego. La final del Red Bull Tetris World no solo destacó la popularidad de los eSports, sino que también exhibió el potencial de innovación dentro del ámbito de los videojuegos.
Una partida de dimensiones gigantescas
El evento, que tuvo lugar en esta emblemática estructura de 150 metros de altura, permitió a los competidores sumergirse en una recreativa a gran escala. Cada jugador manejaba 1.400 drones sincronizados que proyectaban las piezas del juego en tiempo real, creando una experiencia visual sin precedentes. La competición, que atrajo a más de 7 millones de participantes en las fases clasificatorias globales, culminó con una emocionante final de 10 minutos entre Fehmi Atalar de Turquía y Leo Solórzano de Perú.
Fehmi se coronó campeón tras acumular 168.566 puntos en apenas cinco minutos con un mando colocado estratégicamente para maximizar sus tiempos de juego. En contraste, su rival logró 57.164 puntos, lo que pone en perspectiva la extraordinaria actuación de Atalar. Este formato de juego, denominado “phone to drone”, reflejó la evolución del clásico juego de Tetris, que ha entretenido a generaciones desde su lanzamiento hace 35 años.
A través de un evento que combinó tecnología avanzada, el encanto de los juegos clásicos y un ambiente festivo, la final se convirtió en una celebración memorable. Con música, invitados y la grandiosidad del Dubai Frame como telón de fondo, se demostró que, a pesar de la consolidación de los eSports, aún hay espacio para la innovación y la creatividad dentro del universo de los videojuegos.