El 23 de noviembre de 1996, Tamagotchi hizo su aparición en Japón, y pronto se fue a la conquista del mundo, pero no fue -ni lejanamente- la primera mascota virtual del país nipón. Antes, de hecho, hubo varias pero eran perros o gatos, nada de criaturas extrañas que venían del espacio exterior. Sin embargo, pronto Tamagotchi encontró rivales de todo tipo, desde el clásico Digimon hasta versiones infinitamente más extrañas… Como este que os traemos hoy. ¿Alguna vez habías oído hablar de Fin Fin on Teo the Magic Planet?
Esto es el Fin (Fin)
Fin Fin era un juego creado por Fujitsu (cuando les dio por crear juegos) en el que el protagonista era Fin Fin, una criatura medio pájaro y medio delfín con la que uno se podía comunicar tanto hablando con ella (por un micrófono que estaba en el pack) como dejando que la viese gracias al SmartSensor, que, mucho nombre elegante que se pusiera, no dejaba de ser una webcam que le indicaba a la mascota cuándo estabas delante del ordenador.
¿Y por qué tanta parafernalia? Bueno, pues porque Fin Fin respondía a la voz del “dueño”. No a lo que decía (claro que no), sino a su tono de voz y su volumen. ¿Suena raro? Pues espera, porque todavía hay más: si no le alimentabas o no jugabas con él, Fin Fin acababa enfadándose, poniéndose triste o, directamente, marchándose.
El juego no tiene mucha complejidad: se trata simplemente de ser su amigo. Para ello puedes presionar las teclas del 1 al 5, que harán diferentes sonidos que le atraerán, o bien hablarle por el micrófono. Incluso, por qué no, llegados a este punto, grabar su voz para unirlo a las teclas del 6 al 0. Lo creas o no, se vendieron más de 30.000 copias y Fujitsu tardó siete años en fabricarlo. A lo largo del juego podías conocer a la familia de Fin Fin (su mujer, su hijo, otros animales variados), ver eclipses y, en general, maravillarse con el futuro que estaba ante nuestras narices.
Aunque no pudo competir contra Tamagotchi, aún tuvo un spin-off musical, TanTan TEO, una aventura gráfica de point-and-click, To Teo and back with Jack, y estuvo a punto incluso de tener una adaptación para Nintendo 64. Pero, por lo que sea, consideraron que era demasiado costoso para lo que realmente podía hacer. Y tú, ¿te apuntas a jugar con FinFin? Espero que la respuesta sea “no”, porque de segunda mano cuesta un soberano pastizal.