Morgan Freeman, el aclamado ganador del Oscar, ha expresado su desacuerdo con el uso de su voz e imagen por imitadores que emplean inteligencia artificial. Freeman ha dejado en claro que no tiene planes de retirarse, a pesar de los crecientes usos de su likeness en plataformas digitales. En declaraciones recientes, reveló que sus “abogados han estado muy, muy ocupados”, lo que sugiere una posible implicación legal en torno a la utilización no autorizada de su imagen y voz.
Mucha gente quiere utilizar su imagen y su voz haciendo uso de la IA
La preocupación de Freeman se presenta en un contexto donde varios de sus colegas en la industria del entretenimiento han comenzado a adoptar la inteligencia artificial generativa, utilizando sus propias likenesses para proyectos creativos. Este fenómeno ha abierto un debate sobre los derechos de imagen y el futuro de la creación artística en la era digital. Sin embargo, Freeman se muestra escéptico ante este avance tecnológico, optando por proteger su legado y su identidad frente a imitadores virtuales.
La postura de Freeman podría ser vista como una defensa del arte y la autenticidad en un momento en que la inteligencia artificial redefine los límites de la producción creativa. Si bien algunos intérpretes están experimentando con esta tecnología, el actor planea mantenerse firme en su oposición a que se explote su figura sin su consentimiento, indicando que su equipo legal podría buscar medidas para monitorear el uso de su imagen.
Con el uso de la inteligencia artificial en ascenso, la situación de Freeman resalta un dilema creciente en la industria del entretenimiento: la necesidad de equilibrar innovación tecnológica con la protección de los derechos de los artistas. Dado el clima legal incierto, es probable que esta discusión continúe en el futuro cercano.