Recientemente, Rockstar Games ha enfrentado una creciente controversia luego de despedir a entre 30 y 40 empleados en sus oficinas del Reino Unido y Canadá, en lo que se presume es un intento de desarticular una organización sindical interna. Los despedidos, según el IWGB Game Workers Union, pertenecían a un chat privado en Discord relacionado con la actividad sindical, y algunos ya eran miembros del sindicato mientras otros estaban en proceso de afiliarse.
Una excusa que no encaja
El IWGB calificó los despidos como un “acto flagrante y despiadado de antisindicalismo” y ha anunciado su intención de emprender acciones legales para buscar la reincorporación de los afectados. En respuesta, Take-Two, la empresa matriz de Rockstar, ha negado que las desvinculaciones estén relacionadas con actividades sindicales, argumentando que se debieron a “mala conducta grave” por parte de un “pequeño número de individuos”. Alan Lewis, director de comunicación de Take-Two, subrayó que la cultura de la compañía se centra en el trabajo en equipo y la amabilidad.
La controversia ha tomado un cariz más complicado debido a la implicación de que los despidos ocurrieron después de que la empresa conociera el grupo de Discord. Este grupo estaba cerca de alcanzar el umbral del 10% de afiliación necesario para solicitar reconocimiento legal, lo que podría sugerir una motivación subyacente por parte de la empresa para evitar la sindicalización. Según Alex Marshall, presidente del IWGB, Rockstar demuestra que prioriza la represión sindical sobre el desarrollo de sus videojuegos.
La situación ha llevado a la convocatoria de una protesta frente a las oficinas de Rockstar North en Edimburgo, donde se exigirá la reincorporación de los trabajadores despedidos. La IWGB ha enfatizado que algunos de los despedidos dependían de planes de salud y visados patrocinados por la empresa, lo que añade una capa de complejidad a la situación.