Ferrari, el emblema de la exclusividad en la industria automotriz, ha implementado un riguroso proceso de selección para sus clientes, priorizando no solo la capacidad económica, sino el comportamiento y la representación de su marca. Aquellos que no cumplen con las imposiciones no escritas corren el riesgo de ser incluidos en una lista negra, lo que les impide acceder a los vehículos más exclusivos de la firma, sin importar la fortuna que posean.
Una marca que protege también su marca
La estrategia de Ferrari, que también ha sido utilizada por otras marcas de lujo como Bugatti, se basa en el deseo de preservar el prestigio y la imagen del logotipo. Cada propietario debe firmar un contrato que limita alteraciones en el vehículo, como cambios de color o la eliminación del emblema, y obliga a mantener el coche en perfecto estado y a usarlo de manera responsable. Benedetto Vigna, CEO de Ferrari, ha declarado que es esencial defender los valores y la identidad de la marca.
Celebridades como Justin Bieber y Floyd Mayweather han sido vetadas debido a comportamientos que Ferrari considera inapropiados. Bieber fue excluido por olvidar donde dejó su Ferrari 458, mientras que Mayweather, quien poseía 16 modelos, fue descartado por presumir de sus coches y revenderlos rápidamente. El diseñador Philipp Plein también enfrentó acciones legales tras utilizar su Ferrari 812 Superfast para promocionar su marca de moda, lo que le costó una indemnización de 300,000 euros a la empresa italiana.
Los rigurosos estándares de Ferrari aseguran que su prestigio no se vea empañado por conductas negativas de sus propietarios. Así, la firma deja claro que, independientemente de la riqueza o fama, quienes entran en su lista negra quedan excluidos de la posibilidad de adquirir uno de sus emblemáticos vehículos de lujo.