La industria de los videojuegos ha sufrido fuertes cambios en los últimos años, con despidos masivos y el cierre de numerosos estudios que nos entristecen mucho. La más reciente víctima de esta ola es Monolith Productions, conocido por su trabajo en títulos icónicos como Middle-Earth: Shadow of Mordor, F.E.A.R., y Condemned: Criminal Origins. Este cierre se produjo junto a la disolución de Player First Games y WB San Diego, lo que ha desatado un debate sobre la falta de aprecio hacia la rica historia de estas desarrolladoras por parte de Warner Bros.
Un triste adiós
Monolith ha desempeñado un papel crucial en la evolución de géneros como el immersive sim y el horror. Su impacto se evidencia no solo en el desarrollo de juegos innovadores, como el famoso sistema Nemesis en Shadow of Mordor, que permitió una dinámica evolutiva entre los enemigos, sino también en cómo se ha definido la inteligencia artificial en el género del horror. Sin embargo, pese a su legado, WB ha optado por reducir estas contribuciones a meras franquicias.
La abrupta desconexión del sitio web de Monolith, que servía como una cronología de sus juegos y desarrollos, ha cerrado una puerta crucial al legado de la compañía. Además, títulos emblemáticos como F.E.A.R. y Condemned no han recibido remasterizaciones, lo que contribuye a que se pierdan en la obsolescencia.Por otra parte, Gog.com ha anunciado que celebrará la llegada de F.E.A.R. a su Plataforma de Preservación, con el objetivo de asegurar que estos clásicos se mantengan accesibles para futuras generaciones.
La situación de Monolith plantea preguntas inquietantes sobre el futuro de la conservación en la industria. A medida que los desarrolladores se centran cada vez más en el valor monetario, el riesgo de perder obras significativas y su legado se convierte en una preocupación creciente. La memoria de estudios como Monolith podría desvanecerse si no se toman medidas efectivas para preservar su contribución a la historia de los videojuegos.