¿Es posible que después de la experiencia Willy Wonka los estafadores de todo el mundo se hayan unido para hacer una versión lo más cutre posible de franquicias queridas por todo el mundo para ver si rascaban notoriedad de alguna manera? Es lo que parece después de lo que nos llega esta semana desde Singapur, donde Pokéverse se ha convertido en una terrorífica experiencia perfecta para odiar ‘Pokémon’.
¡Se ha debilitado!
Pokéverse (evento no asociado, por supuesto, con The Pokemon Company) prometía invitados famosos, actividades, merchandising licenciado “oficial” y muchísimas sorpresas… Y, desde luego, sorpresas ha dado unas cuantas. El pase del fin de semana costaba desde 40 euros (el más barato) hasta algo más de 235 (el más caro). Por ese precio uno esperaría que Pikachu en persona fuese a saludarte y lanzarse un par de impactruenos, pero… nada parecido.
Los dos invitados famosos anunciados eran Veronica Taylor (que interpretó a Ash Ketchum durante las primeras ocho temporadas) y James Paige (el cantante del primer opening en inglés). Y sí, allí estaban para asistir a charlas y meet & greets. El problema es que no había mucho más sobre ‘Pokémon’: a lo largo del hall lo que los fans podían ver era promoción de Frigga, una empresa de amuletos basados en el zodiaco, y de Kaloscope, una de NFTs. No te elijo a ti.

En otro lugar tenían la posibilidad de jugar a baloncesto en hinchables y montarse en otras actividades… que ni siquiera tenían logotipos de Pokémon, como si se tratara de un parque infantil cualquiera. El Pikachu gigante que prometieron se convirtió en unos pocos peluches del personaje y los artistas que hacían fanarts tuvieron que pagar un dineral para estar allí (que, oh sorpresa, no recuperaron en su mayoría).
Pero, ¿sabéis qué? Si has pagado por ir a un sitio que huele mal y, efectivamente, la experiencia es mala, qué le vamos a hacer. Al fin y al cabo somos adultos, es nuestro dinero, tenemos herramientas para quejarnos y que nos los devuelvan. El mayor problema es que Pokéverse llevó a varios niños enfermos terminales como parte de su colaboración con la fundación Make-a-Wish. Y al margen de lo buena o mala que fuera, llevar a niños inmunodeprimidos a un lugar como este no tiene ningún sentido. ¿La parte buena? No se ha hecho tan viral, así que dudo mucho que veamos una película sobre esto como sí hicimos de la experiencia Willy Wonka. Algo nos llevamos.