Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché hablar de El juego del calamar: estaba de vacaciones en Marrakech cuando, de pronto, todo Twitter empezó a hablar sin parar de una nueva serie coreana. Un fenómeno que no se había visto en Netflix desde Stranger Things y La Casa de Papel, una locura como pocas… Que, además, tuvo algo muy a su favor: era una serie buena. Hwang Dong-hyuk, su creador, pasó a ser una de las caras más importantes del audiovisual en el país mientras su serie acumulaba horas vistas. Actualmente, de hecho, su temporada 1 sigue manteniendo el récord de series de habla no inglesa con 265 millones de visionados, y sus siguientes temporadas le van a la zaga. Pero… ¿Y si se hubiera llamado de otra manera? ¿Habría supuesto el mismo éxito brutal?
Ponedle otro título. Peor, por favor
Originalmente, Dong-hyuk había pensado en El juego del calamar como una película que nació de su propia miseria: toda su familia estaba pagando deudas sin parar e hipotecándose continuamente, y de hecho vivía en un café coreano donde se podía leer manga. Allí descubrió los cómic del estilo survival y pensó que podría ser su propia vida, al fin y al cabo: una fábula del capitalismo opresor más asqueroso y agobiante. ¿Cuál es el problema? Nadie, absolutamente nadie, quiso comprarla porque les parecía grotesca e incomprensible, así que la dejó al fondo del cajón hasta que, de pronto, Netflix llamó a su puerta.
Pero claro, Netflix no viene con las manos vacías, y en lugar de respetar su idea original le pidió que la cambiara y la convirtiera en una serie de televisión. Y claro, ¿qué hubieras hecho tú? Dong-hyuk añadió tramas y personajes, modificó la estructura y, finalmente, tuvo un guion perfecto para presentar a una Netflix que, pese a todo, no estaba convencida con eso de El juego del calamar: se trataba de un título tan coreano que probablemente nadie la entendería en el resto del mundo. En su lugar, le propusieron llamarla Round 6. ¿Habría tenido el mismo éxito?
Por suerte, el director insistió en que su título original era su esencia (y, al fin y al cabo, debía ser visto como algo total y no mantener la gente esperando por la hipotética sexta ronda) y, para que Netflix no se metiera, planteó toda la campaña visual, mostrando cómo ayudaba a crear curiosidad entre los espectadores. Tardó, eso sí: cuando la serie se anunció en el blog de Netflix originalmente, lo hizo con el título de Round Six.
Para Minyoung Kim, ejecutivo coreano de Netflix, afirmó que en aquel momento tendían a infravalorar la curiosidad del público. “Tratando de ponerlo fácil, podríamos haber cometido un gran error. Estoy feliz de que el director Hwang nos hiciera volver a El juego del calamar, lanza la curiosidad y captura la historia muy bien”. Curiosamente, el título propuesto por Netflix sobrevivió… ¡Pero solo en Brasil! Y el motivo es de lo más curioso.
Resulta que “calamar”, en portugués, se dice “lula”, así que la serie pasaría a llamarse Jogo da Lula, que podría sonar como una referencia clara al presidente (entonces expresidente) Lula da Silva, que iba a presentarse a las elecciones el año siguiente. Para quitarse de problemas, prefirieron que, simplemente, se llama Round 6. Aunque se quedara aparte del resto del mundo, eso sí, también fue un exitazo sin precedentes, probando que, quizá, lo importante nunca fue el título, sino lo que contaba.