El afamado cineasta ganador del Oscar, Alexander Payne, ha asumido la presidencia del jurado de la competencia principal del Festival de Cine de Venecia, un evento que ha sido un pilar en el mundo del cine desde su creación. Esta es la primera vez que Payne regresa al prestigioso festival desde el estreno de su película Downsizing en 2017, un evento que marcó una etapa en su carrera cinematográfica. Y no ha venido exento de polémica.
¿Gaza? No me suena
Preguntado por su opinión sobre el holocausto en Gaza, Payne ha afirmado que se sentía “sin preparar. Vengo a juzgar y hablar sobre cine. Mis opiniones políticas seguramente son las mismas que las de muchos de vosotros, pero tengo que pensar en ello antes de daros una respuesta moderada”. Por lo que sea, no ha sentado bien.
En su visita anterior, Payne tuvo una experiencia fugaz en Venecia, donde apenas pasó 36 horas. El director describe esos momentos como “un borrón”, lo que sugiere que su rápida estancia no le permitió absorber completamente la atmósfera del festival. Sin embargo, este año, su regreso ha traído consigo un renovado sentido de disfrute, ya que ha encontrado la oportunidad de sumergirse en lo que él mismo califica como un “paraíso”.
La edición de este año del festival cuenta con una variada selección de películas que compiten por la codiciada bienal de oro, y la presencia de Payne como presidente del jurado añade un toque especial al evento. Con su amplia experiencia y su enfoque narrativo distintivo, muchos esperan que su voz y criterio aporten una nueva perspectiva a la evaluación de los filmes presentados.