La policía de Israel ha prohibido que se proyecte una película… sobre Palestina, por supuesto

La policía israelí cerró recientemente una proyección de la película Palestine 36, que ha sido seleccionada como la entrada palestina a los premios Oscar de 2026. El incidente tuvo lugar en el Centro Cultural Yabous y Cinemateca, un lugar considerado esencial para la difusión del cine palestino en Jerusalén. Annemarie Jacir, la directora del filme, calificó el cierre de la proyección como una violación de la libertad de expresión.

Os prohibimos ver la verdad

Según Jacir, los oficiales de la policía israelí interrumpieron la actividad en el centro cultural, que ha servido como un espacio fundamental para mostrar obras que representan la narrativa palestina. En un comunicado enviado a Deadline, Jacir expresó su profunda preocupación por el asalto a la libertad artística y la censura, destacando que este tipo de acciones impactan no solo la producción cinematográfica sino también los derechos de los artistas y del público a acceder a diversas voces y perspectivas.

El cierre de Palestine 36 se produce en un contexto de tensiones constantes entre las fuerzas israelíes y la comunidad palestina, especialmente en lo que respecta a la expresión cultural. La situación ha generado reacciones tanto a nivel local como internacional, con llamados para que se respete el derecho a la libre expresión en todas sus formas. Mientras tanto, Jacir continúa abogando por que se permita que el cine palestino reciba la visibilidad que merece, argumentando que las voces creativas son esenciales para conectar y comprender la complejidad del conflicto.

Los críticos observan que este incidente resalta un patrón de censura que enfrenta el arte palestino, lo que plantea preguntas sobre el futuro de la libertad de expresión en la región. A medida que la comunidad internacional sigue de cerca estos acontecimientos, muchos se preguntan si habrá medidas adicionales para proteger el derecho de los artistas a expresar sus visiones sin temor a represalias.

Jennifer Lawrence no duda en calificar la matanza de Palestina como “genocidio”

Jennifer Lawrence se pronunció enérgicamente sobre la situación en Palestina durante su presencia en el Festival de Cine de San Sebastián, donde presentó su nueva película Die My Love y recibió el prestigioso Premio Donostia. En una conferencia de prensa celebrada el pasado viernes, la ganadora del Óscar no dudó en calificar la situación actual en la región como “un genocidio”, en respuesta a preguntas sobre el conflicto.

Dilo, reina

La actriz, quien ha estado en el ojo público por su activismo, enfatizó la gravedad de los acontecimientos en Palestina, manifestando que “lo que está sucediendo no es menos que un genocidio”. Sus declaraciones han resonado en un momento crítico, donde las tensiones en el Medio Oriente han sido objeto de extensas coberturas mediáticas y debates públicos.

El Festival de Cine de San Sebastián, conocido por su compromiso con el reconocimiento del talento cinematográfico y artístico, ha otorgado el Premio Donostia a Lawrence como una distinción a su carrera y sus contribuciones a la industria del cine. Durante su visita, además de discutir su nuevo proyecto, que aborda temáticas profundas y complejas, la actriz no eludió el deber de hablar sobre cuestiones sociales y humanitarias que la preocupan.

A medida que la conversación sobre el conflicto se intensifica en los círculos internacionales, las declaraciones de Lawrence representan un ejemplo del impacto que pueden tener las figuras públicas en el discurso social. Su valor al abordar estos temas sensibles añade una capa adicional a su presencia en el festival, que se ha centrado no solo en el entretenimiento, sino también en conversaciones críticas sobre la realidad contemporánea.

El Festival de Venecia no se ha atrevido a denunciar el genocidio en Gaza, pero el de San Sebastián le ha pasado la mano por la cara

El Festival de Cine de San Sebastián ha emitido una carta abierta en la que expresa su rechazo público al gobierno de Benjamin Netanyahu y sus acciones en contra del pueblo palestino, aludiendo a lo que describe como un “genocidio”. Este pronunciamiento se produce en un contexto de creciente tensión internacional y refleja una postura política que trasciende el ámbito del arte y la cultura.

Desde el río hasta el mar

La carta fue publicada esta mañana, coincidiendo con el anuncio del festival sobre la participación del director J.A. Bayona, quien se ha convertido en una figura destacada dentro de la industria cinematográfica. El festival está programado para llevarse a cabo del 19 al 27 de septiembre, marcando una edición que podría ser recordada no solo por su selección de películas, sino también por su compromiso político.

Al abordar temas tan sensibles, el festival no solo está tomando una posición frente a un conflicto que ha generado amplias repercusiones en la comunidad global, sino que también invita a la reflexión sobre el papel del arte en la denuncia de injusticias. Este tipo de manifestaciones por parte de festivales de cine han sido vistas como esenciales para crear un espacio de diálogo en torno a cuestiones éticas y humanitarias contemporáneas.

Por lo tanto, la carta del Festival de Cine de San Sebastián puede marcar un precedente en la forma en que los eventos culturales se involucran con temas políticos y sociales, haciendo eco de la responsabilidad que tienen los artistas y los organizadores de festivales para abordar realidades difíciles y controversiales. A medida que se aproxima la apertura del festival, la comunidad artística y el público estarán atentos a cómo se desarrollará esta iniciativa y su posible impacto en la percepción del evento.

El mundo le ha pedido al presidente del jurado del Festival de Venecia que condene la masacre en Gaza. No ha sido capaz

El afamado cineasta ganador del Oscar, Alexander Payne, ha asumido la presidencia del jurado de la competencia principal del Festival de Cine de Venecia, un evento que ha sido un pilar en el mundo del cine desde su creación. Esta es la primera vez que Payne regresa al prestigioso festival desde el estreno de su película Downsizing en 2017, un evento que marcó una etapa en su carrera cinematográfica. Y no ha venido exento de polémica.

¿Gaza? No me suena

Preguntado por su opinión sobre el holocausto en Gaza, Payne ha afirmado que se sentía “sin preparar. Vengo a juzgar y hablar sobre cine. Mis opiniones políticas seguramente son las mismas que las de muchos de vosotros, pero tengo que pensar en ello antes de daros una respuesta moderada”. Por lo que sea, no ha sentado bien.

En su visita anterior, Payne tuvo una experiencia fugaz en Venecia, donde apenas pasó 36 horas. El director describe esos momentos como “un borrón”, lo que sugiere que su rápida estancia no le permitió absorber completamente la atmósfera del festival. Sin embargo, este año, su regreso ha traído consigo un renovado sentido de disfrute, ya que ha encontrado la oportunidad de sumergirse en lo que él mismo califica como un “paraíso”.

La edición de este año del festival cuenta con una variada selección de películas que compiten por la codiciada bienal de oro, y la presencia de Payne como presidente del jurado añade un toque especial al evento. Con su amplia experiencia y su enfoque narrativo distintivo, muchos esperan que su voz y criterio aporten una nueva perspectiva a la evaluación de los filmes presentados.